Olvidar lo que hemos comido un día o, de repente, no recordar el nombre de una persona cercana. Son cosas propias de la edad, la cuestión es distinguir cuándo esos despistes son el inicio de algo más grave.
La pérdida de la memoria reciente (y no de la lejana) es, típicamente, uno de los primeros signos de la enfermedad de Alzheimer, pero puede tener otras muchas causas. La edad, sin ir más lejos, hace fallar la memoria. Igual que algunas dolencias como la enfermedad cerebrovascular, el hiptiroidismo, la deficiencia de vitamina B12, la infección del sistema nervisos central, efectos adversos de una medicación, el abuso de sustancias o el cáncer, por ejemplo.
La pérdida de la memoria reciente (y no de la lejana) es, típicamente, uno de los primeros signos de la enfermedad de Alzheimer, pero puede tener otras muchas causas. La edad, sin ir más lejos, hace fallar la memoria. Igual que algunas dolencias como la enfermedad cerebrovascular, el hiptiroidismo, la deficiencia de vitamina B12, la infección del sistema nervisos central, efectos adversos de una medicación, el abuso de sustancias o el cáncer, por ejemplo.
La familia lo detecta
Según un reciente artículo publicado en el New England Journal of Medicine, la pérdida importante de memoria verbal o de la capacidad de ejecutar acciones (como, por ejemplo, tareas secuenciales), son un indicador del comienzo de la enfermedad, pero pueden resultar difíciles de detectar sin un test neuropsicológico.
En cambio, uno de los factores más potentes de detección de la enfermedad es la pérdida de independencia cuando se realizan actividades diarias y es precisamente la familia quien se da cuenta de estos problemas.
La enfermedad tiene un proceso inevitablemente progresivo y, con el tiempo, irán apareciendo síntomas relacionados con daños en áreas cognitivas como el lenguaje, el razonamiento abstracto o la capacidad para tomar decisiones.
La evolución se da en fases que generalmente coinciden con dificultades para desenvolverse trabajando, socialmente o en el hogar. Y aunque son más habituales en estadios avanzados, la depresión y la ansiedad también pueden darse sus etapas iniciales.
Con el tiempo aparecen problemas de lenguaje o de toma de decisiones.
La enfermedad tiene un proceso inevitablemente progresivo y, con el tiempo, irán apareciendo síntomas relacionados con daños en áreas cognitivas como el lenguaje, el razonamiento abstracto o la capacidad para tomar decisiones.
La evolución se da en fases que generalmente coinciden con dificultades para desenvolverse trabajando, socialmente o en el hogar. Y aunque son más habituales en estadios avanzados, la depresión y la ansiedad también pueden darse sus etapas iniciales.
Falta una prueba médica definitiva
Pese a la descripción de estos síntomas, todavía es difícil detectar la enfermedad de Alzheimer cuando está en sus inicios. Hay que investigar más sobre las técnicas de diagnóstico y son necesarios estudios que trabajen sobre los métodos de detección de imagen (como la resonancia magnética) y biomarcadores que faciliten la identificación de pacientes con estadios iniciales. Además, aún no se han determinado los mecanismos responsables de los cambios en el cerebro que se dan en los pacientes de Alzheimer. Una enfermedad que, actualmente, afecta a 17 millones de personas en todo el mundo.
Fuente: New England Journal of Medicine
Fuente: New England Journal of Medicine




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vaya, pues a ver si siguen investigando para poder luchar mejor contra esta enfermedad