En este artículo encontrarás la definición y los rasgos más característicos de un trastorno de la conducta muy frecuente en personas mayores. Bautizada como síndrome de Diógenes en 1975 a propuesta de dos psiquiatras británicos, esta enfermedad se define por uno o más de los siguientes síntomas:
- Aislamiento social activo, con ruptura de todo tipo de relaciones. Quienes padecen este síndrome viven solos voluntariamente, no se quejan de su soledad y no tienen el más mínimo interés por lo que sucede en su entorno.
- Abandono de toda higiene y cuidado personal, así como de la limpieza y el orden de la casa en la que viven, convertida en una verdadera representación de la miseria más absoluta.
- Actitudes de indiferencia e incluso hostilidad con la familia, si la tienen, y con los vecinos, así como pérdida del sentido del ridículo y del sentimiento de vergüenza por su situación mísera y descuidada.
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Resistencia férrea ante los intentos de otras personas, o de los servicios sociales, para mejorar su situación personal y su alojamiento, en la mayoría de los casos ubicados en ciudades.
El síndrome de Diógenes es más habitual en ancianos.
- Abandono de todo orden y cuidado por su alimentación, por lo que su estado físico es lamentable.
- Acumulación excesiva de basura y de objetos inútiles en el espacio, habitualmente pequeño, de su hogar, hasta el punto de que resulta casi imposible utilizarlo como tal. Esta tendencia a la acumulación obsesiva y compulsiva de todo tipo de objetos desechados e inútiles, así como a la incapacidad para eliminarlos, se conoce con el nombre de silogomanía. No siempre está presente en el síndrome de Diógenes, aunque es muy frecuente su asociación.
- Esta situación penosa se mantiene aunque el anciano afectado no tenga problemas económicos. A menudo, sin embargo, subsisten con pensiones mínimas.
- La mitad de los ancianos que padecen este síndrome no presentan trastornos psiquiátricos importantes o diferentes de los que comporta el trastorno en sí.
- Su nivel intelectual es, con frecuencia, elevado, hasta el punto de que muchos habían sido profesionales de éxito, con situaciones familiares previas que podían calificarse de satisfactorias.
- Este síndrome es cuatro veces más frecuente en las mujeres.
- En algunos casos, el síndrome es compartido por una pareja. En el caso de tratarse de un hombre y una mujer, se ha propuesto el epónimo de síndrome de Crates e Hiparquía, los discípulos de Diógenes que adoptaron su estilo de vida cínico.




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