Los pacientes con enfermedades respiratorias crónicas son los más susceptibles a la nube masiva de cenizas volcánicas originada en Islandia
El día 14 de abril la erupción en Islandia del volcán Eyjafjallajoekull originó una masiva nube de cenizas que ha cubierto una extensa área del norte de Europa.
La ceniza volcánica está compuesta por finas partículas, formadas a partir de las rocas fragmentadas en la explosión y erupción de un volcán, similares a las partículas emitidas por otras fuentes, y conocidas en inglés como particulate matter (PM).
Las partículas finas (PM) con menos de 10 micrones de diámetro (1 micrón es la millonésima parte de 1 metro) son las más peligrosas. Se estima que el 25% de las partículas de la ceniza volcánica tiene menos de 10 micrones de diámetro.
La exposición a la ceniza volcánica puede ser peligrosa especialmente para los niños, los ancianos y las personas con problemas respiratorios, como el asma, el enfisema y la bronquitis. Entre las partículas de la ceniza volcánica se encuentran cristales de sílice (responsables de la enfermedad respiratoria profesional de los mineros conocida como silicosis) que son abrasivos para los ojos y para el aparato respiratorio.
Según una nota emitida el 16 de abril por la Organización Mundial de la Salud (OMS/WHO), mientras la nube de ceniza volcánica permanezca a la deriva sobre el norte de Europa, situada en las capas elevadas de la atmósfera, no aumentará el riesgo de efectos nocivos para la salud de la población.
En todo caso, si una persona que está al aire libre nota irritación en la nariz, la garganta -a veces acompañada de tos seca– y de los ojos, debe volver al interior de su casa y limitar las actividades en el exterior.
Fuentes: The International Volcanic Health Hazard Network / Organización Mundial de la Salud / Centers for Disease Control and Prevention /
El día 14 de abril la erupción en Islandia del volcán Eyjafjallajoekull originó una masiva nube de cenizas que ha cubierto una extensa área del norte de Europa.
La ceniza volcánica está compuesta por finas partículas, formadas a partir de las rocas fragmentadas en la explosión y erupción de un volcán, similares a las partículas emitidas por otras fuentes, y conocidas en inglés como particulate matter (PM).
La ceniza volcánica está compuesta por finas partículas formadas a partir de las rocas fragmentadas.
Las partículas finas (PM) con menos de 10 micrones de diámetro (1 micrón es la millonésima parte de 1 metro) son las más peligrosas. Se estima que el 25% de las partículas de la ceniza volcánica tiene menos de 10 micrones de diámetro.
La exposición a la ceniza volcánica puede ser peligrosa especialmente para los niños, los ancianos y las personas con problemas respiratorios, como el asma, el enfisema y la bronquitis. Entre las partículas de la ceniza volcánica se encuentran cristales de sílice (responsables de la enfermedad respiratoria profesional de los mineros conocida como silicosis) que son abrasivos para los ojos y para el aparato respiratorio.
Según una nota emitida el 16 de abril por la Organización Mundial de la Salud (OMS/WHO), mientras la nube de ceniza volcánica permanezca a la deriva sobre el norte de Europa, situada en las capas elevadas de la atmósfera, no aumentará el riesgo de efectos nocivos para la salud de la población.
En todo caso, si una persona que está al aire libre nota irritación en la nariz, la garganta -a veces acompañada de tos seca– y de los ojos, debe volver al interior de su casa y limitar las actividades en el exterior.
Fuentes: The International Volcanic Health Hazard Network / Organización Mundial de la Salud / Centers for Disease Control and Prevention /




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Comentarios
No veas la de problemas que está causando la nubecilla!!!!!!
La semana que viene tengo un viaje. Espero poder coger el avión!!
A no todo el mundo le ha ido mal la nube. Los taxistas se están sacando un pastón con el asunto!
Bueno, parece que todo se está calmando. Creo que podrás volar Nadine!