Todos sabemos que las mujeres tienen una esperanza de vida mayor que la de los hombres. En concreto, y según informa la Organización Mundial de la Salud, las féminas viven una media de 70 años, frente a los 65 de los varones. En España estas cifras se incrementan, llegando a los 83 años en las mujeres frente a los 76 en los hombres (datos del Ministerio de Sanidad). Pero, ¿realmente suponen estos años de más ventajas significativas respecto a la calidad de vida?
Vivir más no siempre es sinónimo de vivir mejor. Y es que la longevidad sólo es exitosa si merece ser vivida con calidad, autonomía y dignidad, y también con afecto y respeto, como sugiere Tomás Engler en su libro “Más vale por viejo”. Lamentablemente, no siempre se cumplen todas estas premisas.
Vivir más no siempre es sinónimo de vivir mejor. Y es que la longevidad sólo es exitosa si merece ser vivida con calidad, autonomía y dignidad, y también con afecto y respeto, como sugiere Tomás Engler en su libro “Más vale por viejo”. Lamentablemente, no siempre se cumplen todas estas premisas.
Factores externos que pueden hacerte vivir menos
- La pobreza: Esta característica explica la diferencia de 40 años en la esperanza de vida entre las mujeres de Mozambique y Japón, como dijo Amartya Sen, premiado con el Nobel de Economía en 1998. La pobreza consume años de vida, así que cuando hablamos de longevidad femenina nos referimos sobre todo a mujeres de niveles económicos medios y altos.
- El alcohol y el tabaco: Hasta hace poco estas dos importantes drogas, causantes de tantas muertes, eran mayoritariamente masculinas. Pero por desgracia las mujeres están aumentando su consumo, a pesar de conocer el grave perjuicio que provocan en la salud. Esto, lógicamente, va en contra de su esperanza de vida.
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El estrés: Tradicionalmente inferior en las mujeres, es hoy objeto de estudio porque ha aumentado notablemente entre las más jóvenes, que tratan de llevar a cabo a la perfección los roles de madre y de mujer trabajadora. Los nervios y la ansiedad también están condicionando la vida de las mujeres de más de 50 años, que en muchos casos tienen que cuidar de personas mayores y nietos.
Las hormonas femeninas tienen un efecto antioxidante. Eso explica, en parte, que las mujeres vivan más años.
Y otros que favorecen la longevidad
- La dieta saludable: En general, las mujeres se interesan por los alimentos ya desde muy jóvenes, y acaban conociéndolos mejor que los hombres. También están mucho más concienciadas respecto al cuidado de su peso, y por ello consumen más verduras y frutas y menos grasas que sus compañeros varones.
- El ejercicio: Son ya muchas las mujeres que además de tener una vida activa acuden a los gimnasios con regularidad para mantenerse en forma. Esta actividad, unida a la dieta saludable, les asegura una mejor calidad de vida.
- La comunicación: Las féminas suelen ser más sociables y sus lazos con familiares y amigas son más estrechos. Compartir experiencias ayuda a aumentar la autoestima y la longevidad.
Teniendo en cuenta todo esto, no es de extrañar que las mujeres “se lleven la palma” en cuanto a años vividos se refiere. Pero… ¿cómo son esos años?, ¿pueden vivirlos realmente en plenitud? La realidad es que, aunque son más longevas, su salud también suele deteriorarse más. Por ejemplo, padecen más enfermedades músculo esqueléticas que los hombres, y esto puede acabar creando importantes discapacidades. Es importante, pues, lograr que esos años de más vayan acompañados de mayor calidad de vida.
Los estrógenos, la hormona de la longevidad
Las diferencias en cuanto a los años vividos entre mujeres y hombres tienen, además, una base biológica: los estrógenos que, además de regular el ciclo menstrual, producen un efecto antioxidante sobre todo el organismo. Pero esta situación cambia tras la menopausia, ya que se produce un descenso importante de estas hormonas en la mujer. Al perder su protección natural, los riesgos de padecer ciertas enfermedades, sobre todo cardiovasculares (infartos, ictus…) aumentan notablemente. De hecho, a partir de los 50 años mueren más mujeres que hombres por este tipo de trastornos.
Para evitarlo cuentas con la ayuda de los estrógenos vegetales. Por ejemplo, la genisteína (presente en la soja), actúa en el organismo de forma similar al estradiol (que es un tipo de estrógeno presente durante la época fértil), protegiéndolo frente a las alteraciones típicas de la menopausia. Por eso los médicos recomiendan cada vez más el consumo de productos a base de soja (leche, zumos, galletas, suplementos) entre las mujeres maduras. La genisteína, además, previene el desarrollo de diversos tipos de cáncer. De hecho en Japón, que es uno de los países en los que más soja se consume, la esperanza de vida es de las más altas del mundo. A pesar de todo no se puede demostrar que la longevidad se deba única y exclusivamente a este factor, ya que tanto el estilo de vida como el entorno (vivir en una gran ciudad o en un ambiente más natural) también influyen.
Otro producto con propiedades similares a la soja es el vino tinto. Su consumo moderado puede contrarrestar la ausencia de esta legumbre en la dieta mediterránea.
Para evitarlo cuentas con la ayuda de los estrógenos vegetales. Por ejemplo, la genisteína (presente en la soja), actúa en el organismo de forma similar al estradiol (que es un tipo de estrógeno presente durante la época fértil), protegiéndolo frente a las alteraciones típicas de la menopausia. Por eso los médicos recomiendan cada vez más el consumo de productos a base de soja (leche, zumos, galletas, suplementos) entre las mujeres maduras. La genisteína, además, previene el desarrollo de diversos tipos de cáncer. De hecho en Japón, que es uno de los países en los que más soja se consume, la esperanza de vida es de las más altas del mundo. A pesar de todo no se puede demostrar que la longevidad se deba única y exclusivamente a este factor, ya que tanto el estilo de vida como el entorno (vivir en una gran ciudad o en un ambiente más natural) también influyen.
Otro producto con propiedades similares a la soja es el vino tinto. Su consumo moderado puede contrarrestar la ausencia de esta legumbre en la dieta mediterránea.




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Comentarios
vaya! muy interesante...
No sabía yo que la soja podía ayudarnos a vivir más. ¡Empezaré a tomarla!
Lo de los nietos es todo un problema para abuelas y abuelos. Por una parte, los quieren mucho y por nada del mundo se negarían a cuidarlos, pero por otra, el hecho de tener que hacerlo cada día limita mucho su propia vida.
eso dicen de la soja, aunque a veces me pregunto cuánto hay de cierto y cuánto hay de campaña publicitaria para vender leche con soja, yogur con soja... ¿realmente estos productos funcionan?
Creo que sí que funcionan, Alba. A mi me sentaba mal la leche y desde que me he pasado a la de soja me encuentro mucho mejor.