Lluvias torrenciales, veranos asfixiantes, sequías... “El tiempo está loco”, dicen algunos, ¿pero pueden estos cambios en el clima repercutir en nuestra salud? Para el doctor Jordi Sunyer, codirector del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL), la respuesta está clara: “el cambio climático es el reto de salud más importante del siglo XXI”.
Problemas respiratorios
Según los expertos de la Fundación Roger Torné, que ha organizado unas jornadas sobre cambio climático y salud, “en los países occidentales estamos asistiendo a una sustitución de las enfermedades carenciales e infecciosas por patologías crónicas cada vez más asociadas a la contaminación ambiental, entre las que destacan trastornos respiratorios como las alergias”.
“El asma ha aumentado notablemente en todo el mundo desarrollado, y el cambio climático va a agravar aún más la situación”, añade el doctor Aaron Berstein, director de un curso sobre salud humana y cambio climático en la Harvard Medical School (EEUU).
Son varios los factores que influyen en esta relación: la mala calidad del aire que respiramos, que contiene cada vez más concentraciones de contaminantes como el ozono (no hay que confundirlo con el ozono de la famosa “capa”), es uno de los motivos. Pero los niveles de ozono no han aumentado sólo por la polución: las altas temperaturas, cada vez más frecuentes, también favorecen una presencia mayor de este gas en el aire. Además, según un informe publicado en Pediatrics, el aumento de la temperatura incrementa la producción de polen y otros alérgenos.
“El asma ha aumentado notablemente en todo el mundo desarrollado, y el cambio climático va a agravar aún más la situación”, añade el doctor Aaron Berstein, director de un curso sobre salud humana y cambio climático en la Harvard Medical School (EEUU).
La mala calidad del aire que respiramos influye en el aumento de casos de asma.
El calor no sólo nos sofoca
Se calcula que, en el siglo XX, la temperatura de la superficie terrestre ha aumentado en 0,6 ºC. Si no se le pone freno al cambio climático, “para el año 2100 el aumento medio sería de entre 1,1 y 6,4 ºC”, comenta Sunyer.
Seis grados tampoco son tanto, pensarán algunos. ¿Pero y si les dijéramos que apenas con uno o dos grados de más el número de días calurosos podría duplicarse? Así lo afirma Aaron Berstein. Un dato más que preocupante si tenemos en cuenta que “el calor aumenta la mortalidad por enfermedades cardiovasculares, respiratorias, diabetes e insuficiencia renal”, explica Xavier Basagaña, experto en Bioestadística.
Otro efecto nocivo del calentamiento global lo encontramos en la producción de alimentos. “Sólo con un grado más de temperatura media la producción de los principales cultivos se reducirá un 10%”, asegura Berstein, añadiendo que “el aumento de dióxido de carbono (CO2) afecta a la calidad de los alimentos, que tienen menos proteínas, menos hierro y menos zinc”.
Seis grados tampoco son tanto, pensarán algunos. ¿Pero y si les dijéramos que apenas con uno o dos grados de más el número de días calurosos podría duplicarse? Así lo afirma Aaron Berstein. Un dato más que preocupante si tenemos en cuenta que “el calor aumenta la mortalidad por enfermedades cardiovasculares, respiratorias, diabetes e insuficiencia renal”, explica Xavier Basagaña, experto en Bioestadística.
Otro efecto nocivo del calentamiento global lo encontramos en la producción de alimentos. “Sólo con un grado más de temperatura media la producción de los principales cultivos se reducirá un 10%”, asegura Berstein, añadiendo que “el aumento de dióxido de carbono (CO2) afecta a la calidad de los alimentos, que tienen menos proteínas, menos hierro y menos zinc”.
¿Qué podemos hacer nosotros?
Lo primero, ser conscientes de la importancia de ponerle freno al calentamiento global. “Pese a que el 90% de los científicos afirma que hay cambio climático, sólo el 40% de la población general lo cree”, señala el doctor Sunyer. “La salud puede ser un motor importante de cambio político y de actitud de la población respecto al cambio climático”, sugiere.
“No abusar de la carne roja, por ejemplo, ayudaría a reducir gases como el metano, que eleva notablemente el nivel de CO2 en la atmósfera. Además, el riesgo de desarrollar cáncer de colon y asteroesclerosis sería menor”, explica Sunyer.
“Si la gente fuera más consciente y activa la emisión de gases nocivos para el medio ambiente se reduciría en un 5%”, concluye Sunyer.
Entonces, ¿cómo podemos contribuir, en nuestro día a día, a luchar contra el cambio climático? El informe de Pediatrics citado anteriormente y la exposición “Aire. Respiración y salud infantil”, que puede visitarse en Cosmocaixa (Barcelona) hasta octubre de 2011, sugieren estrategias como las siguientes:
A nivel individual:
No hay que abusar de alimentos como la carne roja.
“Si la gente fuera más consciente y activa la emisión de gases nocivos para el medio ambiente se reduciría en un 5%”, concluye Sunyer.
Entonces, ¿cómo podemos contribuir, en nuestro día a día, a luchar contra el cambio climático? El informe de Pediatrics citado anteriormente y la exposición “Aire. Respiración y salud infantil”, que puede visitarse en Cosmocaixa (Barcelona) hasta octubre de 2011, sugieren estrategias como las siguientes:
A nivel individual:
- Tener plantas en casa, que mejoran la calidad del aire y combaten los ácaros del polvo. Se recomienda una planta por cada 10 m2 de vivienda.
- Usar productos de limpieza ecológicos, libres de agentes que podrían contaminar el aire que respira la familia.
- Comprar alimentos locales para reducir la necesidad de transporte.
Desde las empresas:
- Apoyar los horarios flexibles y las telecomunicaciones (videoconferencias, teletrabajo...). Esto contribuiría a reducir el número de desplazamientos innecesarios.
- Premiar de alguna manera a la gente que comparte coche para ir a trabajar, usa el transporte público o va caminando o en bicicleta.
- Plantar árboles y arbustos en las zonas de aparcamiento.
Afortunadamente, no todo está perdido. Como afirma Aaron Bernstein, “sabemos cúal es el problema y cómo resolverlo, eso es un motivo de motivación para solucionarlo. No existe ninguna prueba científica que nos diga que no podemos hacer nada al respecto”.
Fuentes: Fundación Roger Torné | Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) | Pediatrics
[Actualización (01/12/2010): Más de 250.000 niños y niñas menores de cinco años mueren a causa del impacto del cambio climático cada año]
[Actualización (21/02/2011): Contaminación: los niños, muy expuestos (Informe de la OCU)]




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Comentarios
Yo pienso que, si bien los cambios climáticos son cíclicos en la historia del planeta, en esta ocasión estamos potenciando y acelerando el ciclo. Creo que la suma de actuaciones individuales es lo más efectivo, pues modificaría los hábitos y así se transmitirían a las generaciones siguientes. Particularmente, abogo por el coche compartido desde que conocí una web muy útil y gratuita (Comuto.es). Si se extendiese este hábito se reduciría no sólo la cantidad de coches en circulación, sobre todo en horas punta, y la contaminación sino también aparcar sería una tarea menos difícil. Si además se añaden los nuevos combustibles ecológicos, podremos multiplicar los efectos positivos para empezar a limpiar el aire sucio. También me decanto por la carne de canguro desde que estuve en Australia hace un par de años: el canguro no emite metano, como las vacas, y su carne es libre de grasas en un 95%, aunque opino que siempre será preferible un consumo moderado y soportar más la dieta en los vegetales y las frutas. Cada uno debe buscar cómo modificar algunas costumbres para colaborar en la reacción general para paliar la aceleración del cambio climático. A por un mundo más limpio!!! Javier :)
Muchas gracias, Eva y Noscuidamos, por la difusión hecha de las Jornadas y la Fundació Roger Torné, pero sobre todo por participar de nuestra tarea de difundir la importancia de la incidencia de los factores medioambientales en la salud infantil. Has hecho un excelente artículo en el que remarcas lo más importante que se dijo en el marco de las Jornadas, destacando una información contrastada, veraz, huyendo de alarmismos y aportando soluciones. Gracias de verdad en nombre de todo el equipo de la Fundació Roger Torné.
Muchas gracias por el comentario, Gloria. Fue todo un placer asistir a las Jornadas. Saludos de todo el equipo. Eva.
a ver si entre todos cambiamos!
pues si, si no la cosa pinta muy mal!
javier, yo también utilizo comuto.es y estoy encantada (con los ahorros demenciales que hago compartiendo coche!) mil gracias por este artículo muy interesante!
La cosa pinta muy mal