Mordeduras de animales

Aunque creas que es poco probable padecerlas, debes saber cómo actuar frente a ellas, sobre todo si tienes mascotas
Autor/es: Cristóbal Pera
Actualizado el 12/05/2010
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Mordeduras de mascotas

En las mordeduras de animales domésticos cerca del 95% de estas heridas son causadas por un perro y el 5% restante por un gato.

Al contrario de lo que ocurre en la cavidad oral humana, llena de gérmenes patógenos, la del perro se encuentra casi totalmente libre de gérmenes, por lo que el riesgo de infecciones inespecíficas no es muy elevado.

En las mordeduras causadas por el perro (y también en las mucho menos frecuentes de los gatos), el grave riesgo potencial se deriva de la posible inoculación en el ser humano del virus de la enfermedad de la rabia, en el caso de que el animal que haya mordido la padezca, cuando el accidente ha ocurrido en áreas endémicas de esta zoonosis que en el ser humano es prácticamente letal una vez desarrollada.

La abundante saliva del animal infectado de rabia es rica en el virus que la produce, el cual, además de una intensa afinidad por el tejido nervioso, termina acumulándose en sus glándulas salivales.

De esta forma, en el momento de la dentellada, el virus de la rabia es inoculado en los tejidos situados bajo la piel de la víctima (tejidos subcutáneos), desde donde inicia su penetración en el organismo siguiendo los trayectos de los nervios (como si fueran autovías aunque en dirección contraria) hasta llegar a la médula espinal y al encéfalo donde se multiplica: el resultado de esta invasión es una encefalomielitis.

La herida debe lavarse bajo un chorro de agua jabonosa.

La contaminación del ser humano producida por lamidos sobre la piel o las mucosas afectas de una erosión sin franca herida de un animal afectado por la rabia es muy rara, aunque a efectos prácticos debe considerarse como un individuo que ha sido "expuesto a la contaminación del virus de la rabia" y proceder en consecuencia.
 
Cómo debes actuar
La herida será sometida a un lavado a presión bajo el chorro del grifo con agua jabonosa, recubierta de compresa estéril, y el paciente trasladado a un centro de urgencias.

En este centro se valorarán las circunstancias de la mordedura (provocada o no provocada) y los datos veterinarios acerca del cumplimiento normativo de la vacunación antirrábica en el perro agresor.

En este sentido cabe recordar que la rabia como zoonosis fue oficialmente erradicada del territorio español en 1965, aunque en el año 1975 se produjo un brote en la provincia de Málaga a partir de un animal enfermo procedente del norte de África.

¿Y si me muerde un animal desconocido?
Además de los primeros auxilios prestados a la herida y de su traslado inmediato a un centro de urgencias, se procurará poner en marcha, si es posible, el procedimiento para la captura e identificación del animal para que sea sometido a control veterinario por las autoridades sanitarias de 10 a 14 días, ya que el animal (perro y gato en la rabia urbana) que permanezca sano durante este periodo de cuarentena, no padece rabia.

Los signos de rabia en un perro son cambios de conducta, deterioro de su estado general, salivación profusa y problemas al tragar agua (de donde surge el nombre alternativo de hidrofobia para la rabia).

Si la mordedura es de un perro desconocido se le mantiene en observación durante unos días.

En el centro de urgencias, con la colaboración, en su caso, del centro antirrábico municipal correspondiente, es donde se establece la profilaxis de la rabia tras la mordedura y la posible "exposición" al virus de esta enfermedad: en este caso se trata de una pauta de inmunización pasiva en la que se administran al individuo mordido por un perro sospechoso anticuerpos constituidos por inmunoglobulinas de origen humano: es ésta la profilaxis post-exposición a la rabia, con una pauta de una inyección inmediata de una dosis de inmunoglobulina (anticuerpos ya formados y listos para actuar) y una dosis de vacuna antirrábica (estimulación para la formación de anticuerpos por el propio individuo) seguida de cuatro dosis más los días 3, 7, 14 y 28 después de la primera dosis de vacuna.

Por otro lado, en los individuos con riesgo elevado, ya que manejan habitualmente animales que pueden estar infectados de la rabia, como veterinarios y cuidadores de animales, se realiza la profilaxis activa o profilaxis pre-exposición, en la que se les administra una pauta de vacunación antirrábica, generalmente repartida en tres dosis.
 

Comentarios

avatar-Franky
Franky 09/09/2010

madre mía la de gérmenes q tenemos!

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