Animales salvajes
La rabia salvaje ha sustituido a la rabia urbana en los países sanitariamente desarrollados.
En los países desarrollados, los programas sistemáticos de vacunación contra la rabia aplicados obligatoriamente en los animales domésticos han erradicado prácticamente esta zoonosis, aumentando relativamente la frecuencia de rabia producida por la mordedura de animales salvajes: zorros, coyotes, murciélagos, mapaches y mofetas en los EE.UU., país en el que, en la actualidad, el 93% de los casos de rabia son causados por mordeduras de animales salvajes.
En las zonas marginales y degradadas sanitariamente de las grandes ciudades, cabe observar mordeduras de ratas en niños muy pequeños, descuidados, sin la apropiada vigilancia materna. Estas terribles mordeduras provocan pérdidas de sustancia en las extremidades, nariz y orejas. Además de la pérdida de sustancia, la mordedura de rata puede inocular el microorganismo Spirillum minor, responsable de la enfermedad conocida como sodoku.
En los países desarrollados, los programas sistemáticos de vacunación contra la rabia aplicados obligatoriamente en los animales domésticos han erradicado prácticamente esta zoonosis, aumentando relativamente la frecuencia de rabia producida por la mordedura de animales salvajes: zorros, coyotes, murciélagos, mapaches y mofetas en los EE.UU., país en el que, en la actualidad, el 93% de los casos de rabia son causados por mordeduras de animales salvajes.
Al 93% de los estadounidenses afectados por rabia les ha contagiado un animal salvaje.
Mordeduras de serpientes y envenenamiento
Las mordeduras de serpientes son peligrosas en cuanto que, cuando son venenosas, al clavar sus afilados colmillos pueden inocular sustancias que, a nivel local y general, son tóxicas para el individuo mordido.
De las cuatro grandes familias de serpientes (Boideas, Colúbridas, Vipéridas y Elápidas) en Europa y, concretamente, en España, tan sólo se encuentran como serpientes venenosas a las víboras genuinas, con venenos de discreta toxicidad, por lo que sólo pueden ser consideradas de riesgo vital en los niños pequeños o cuando casualmente el veneno es inyectado en la luz de una vena.
De la familia de las Vipéridas existen en Europa representantes de unas 6 especies y en España de 2: la vípera berus berus, en los Pirineos y en zonas montañosas de Cataluña, y la vípera latasti latasti, en el centro y en el sur.
De las cuatro grandes familias de serpientes (Boideas, Colúbridas, Vipéridas y Elápidas) en Europa y, concretamente, en España, tan sólo se encuentran como serpientes venenosas a las víboras genuinas, con venenos de discreta toxicidad, por lo que sólo pueden ser consideradas de riesgo vital en los niños pequeños o cuando casualmente el veneno es inyectado en la luz de una vena.
De la familia de las Vipéridas existen en Europa representantes de unas 6 especies y en España de 2: la vípera berus berus, en los Pirineos y en zonas montañosas de Cataluña, y la vípera latasti latasti, en el centro y en el sur.
- La vípera berus berus (víbora europea o víbora común) suele ser de color gris pálido, aunque también se presenta a veces con colores de fondo verde oliva, amarillo, marrón rojizo o marrón oscuro. A lo largo de su dorso corre una banda negra o marrón oscuro, en zigzag, interrumpida por manchas en parte de su longitud, mientras que el vientre es gris pálido. En las regiones montañosas la víbora puede ser negra de modo uniforme. La cabeza, diferenciada del cuello, más ovoide que triangular, presenta tras los ojos una marca en zona de X o de V, y cinco grandes escamas, mientras que la nariz es redondeada.
- La vípera latasti latasti es grisácea, con una banda oscura ondulada en el dorso, una serie de manchas a cada lado y un pequeño apéndice nasal.
El mecanismo que produce la inoculación del veneno en la mordedura de serpiente es simple: la ponzoña, secreción de una glándula salival, es expulsada a presión a través de un conducto intradentario, en el interior de los tejidos mordidos, gracias a la contracción de los llamados músculos temporales de la cabeza de la serpiente.
En este sentido, la mordedura de la serpiente es muy parecida a una inyección hipodérmica, en la que, además de la ponzoña o veneno, se inoculan conjuntamente microorganismos, especialmente anaerobios.
Si te muerde una serpiente, no debes aplicar hielo sobre la herida.
En el área mordida, siempre en relación con la toxicidad del veneno y la cuantía de la inoculación, se produce una reacción local, en forma de edema, eritema e incluso equimosis, que puede llegar hasta la formación de flictenas llenas de sangre en las mordeduras graves. Cuando el volumen inoculado es importante y muy tóxico, la reacción local desborda el área de la mordedura y se transforma en reacción general con náuseas, vómitos, taquicardia, respiración acelerada y fiebre, hasta llegar, en los grandes envenenamientos, a un estado de shock.
Esto es así porque los venenos de las serpientes contienen, en grado variable, sustancias activas que funcionan como fermentos que actúan agresivamente en la sangre (acciones anticoagulantes, coagulantes o hemolíticas), en el sistema cardiocirculatorio (depresión de la actividad del centro vasomotor que regula la actividad de este sistema) y del sistema nervioso (acción muy similar a la del curare, hasta llegar, incluso a la parálisis del centro respiratorio).
Los primeros auxilios en las mordeduras de las serpientes de nuestra área geográfica deben ser:
- Tranquilizar psicológicamente a la víctima de la mordedura.
- Pedir ayuda para localizar, si es posible y capturar a la serpiente agresora.
- No aplicar hielo sobre la herida, lavar ésta con agua y jabón e inmovilizar la extremidad afecta a la altura del corazón.
Tras estas medidas aplicables en el lugar de la mordedura o en sus cercanías, la víctima será trasladada con rapidez a un centro de urgencias, donde se pondrá en marcha el tratamiento apropiado en el que se considerará la posibilidad de aplicar sueros antiofídicos.




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Comentarios
madre mía la de gérmenes q tenemos!