Síntomas
La legionelosis suele presentarse en brotes epidémicos y sólo ocasionalmente en casos aislados y sus síntomas se presentan tras un periodo de incubación que puede ir de los 2 a los 10 días. Estos síntomas son parecidos a los de la gripe y son los siguientes:
- Dolor de cabeza
- Malestar general.
- Dolores musculares.
- Fiebre elevada con escalofríos.
- Tos seca
Además, a este cuadro clínico compatible con el de una gripe se le suman dolor abdominal, vómitos y diarrea. Cuando se desarrolla la bronconeumonía, característica de la afección pulmonar provocada por la legionella pneumophila, aparecen también de dolor de costado, disnea y esputos oscuros y sanguinolentos.
La gravedad de la enfermedad incrementa según menor sea la capacidad defensiva de los pacientes y la radiografía de torax es la que demuestra la presencia de condensación bronconeumónica. Las pruebas clínicas más útiles para el diagnóstico son la detección de la bacteria legionella pneumophila en una muestra de orina y la determinación de los niveles en sangre de anticuerpos frente a ésta. Los casos más graves necesitan hospitalización en cuidados intensivos.
Se conoce una forma de evolución más benigna, denomina fiebre de Pontiac, conocida unos años antes de la enfermedad de los legionarios, y posteriormente identificada como causada por la legionella, en la que los pacientes no desarrollan una bronconeumonía, sino una fiebre elevada, que se resuelve espontáneamente entre 2 y 5 días, como si fuera una gripe.
Los síntomas iniciales se parecen a los de la gripe.
Se conoce una forma de evolución más benigna, denomina fiebre de Pontiac, conocida unos años antes de la enfermedad de los legionarios, y posteriormente identificada como causada por la legionella, en la que los pacientes no desarrollan una bronconeumonía, sino una fiebre elevada, que se resuelve espontáneamente entre 2 y 5 días, como si fuera una gripe.




RSS
Facebook
Twitter
Youtube


Comentarios