Síntomas y diagnóstico
Las señales de alerta de este trastorno son muy inespecíficas y pueden confundirse con los de cualquier otro trastorno digestivo, y son más o menos intensas en función de la cantidad de gluten que ha sido ingerido. Se manifiesta mediante:
- Dolor abdominal, con distensión por gases, movimientos intestinales anormales y flatulencia.
- Diarrea crónica con mala absorción intestinal.
- Heces pálidas y malolientes.
- Pérdida de peso.
- Anemia por déficit de hierro.
- Dolores óseos y articulares.
- Dermatitis herpetiforme (una erupción cutánea con flictenas y prurito.
- Detención del crecimiento (en los niños).
El trastorno puede detectarse mediante un análisis de sangre.
Puede diagnosticarse gracias a un análisis de sangre (para determinar la presencia de anticuerpos contra los componentes del gluten), y también mediante el examen de una biopsia del intestino delgado.
En relación con su componente hereditario, los doctores Ludvig Sollid y Knut Lundin, de la Universidad de Oslo, presentan en la revista The Lancet algunas de las evidencias que apoyan la contribución de determinados genes en el desarrollo de la enfermedad celíaca. Estos genes son el HLA-DQ y el CTLA4, los cuales codifican una proteína denominada HLA-DQ2, que se une a fragmentos del gluten y los presenta a los linfocitos T helper, que, de este modo, son activados.




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Comentarios
No tenía ni idea de que los embutidos pueden contener gluten. Qué fuerte!
Y muchas de las chuches, tomate frito, frutos secos...