Hepatitis víricas
Hepatitis A
El virus de la hepatitis A es un picornavirus (enterovirus 72) que se transmite por vía oral a partir de personas infectadas o por la ingestión de agua y alimentos contaminados. La hepatitis A produce síntomas entre el 50% y el 75% de los adultos, mientras que en los niños casi el 90% de los infectados por el virus de la hepatitis A evolucionan de forma asintomática.
La hepatitis A se sospechará ante un cuadro clínico de hepatitis en un paciente joven y en ausencia de antecedentes de infección por vía parenteral (intección o transfusión, drogadicción). El marcador de la infección por el virus A es una inmunoglobulina anti Virus A que se determina en el laboratorio. La hepatitis A evoluciona en la mayoría de los casos (99%) hacia la curación completa. Son muy raras las formas fulminantes de hepatitis A y casi nunca evolucionan hacia una forma crónica.
Hepatitis B
El virus de la hepatitis B se transmite por vía parenteral (por inyección o transfusión) y a través de relaciones sexuales. Para la hepatitis B el marcador es la inmunoglobulina anti Virus B. La hepatitis B evoluciona hacia la curación en el 90% de los casos; el resto suele evolucionar hacia una forma crónica, y algún caso puede seguir un curso fulminante.
La forma combinada B y D evoluciona favorablemente hacia la curación, acaso con un riesgo mayor de que se pueda desarrollar una hepatitis fulminante.
Algunos de los virus pueden transmitirse por transfusión o inyección.
La forma combinada B y D evoluciona favorablemente hacia la curación, acaso con un riesgo mayor de que se pueda desarrollar una hepatitis fulminante.
Hepatitis D
El virus de la hepatitis D o delta necesita para infectar la colaboración del virus de la hepatitis B. También se transmite por vía parenteral.
Hepatitis C
El virus de la hepatitis C se transmite por via parenteral (inyección, transfusión de sangre contaminada, inyección de droga con aguja contaminada , tatuaje, piercing) y, ocasionalmente, por vía sexual. La hepatitis C cursa muy a menudo (casi en el 90% de los casos) sin provocar síntomas, por lo que suele descubrirse tardíamente, una vez convertida en hepatitis crónica. La hepatitis C se diagnostica si se demuestra la positividad de los anticuerpos contra el virus C. La hepatitis C muestra una marcada tendencia a evolucionar hacia una hepatitis crónica en el 85% de los casos, hacia una cirrosis hepática en el 20% de estos casos y hacia el cáncer de hígado en la mitad de los casos de cirrosis.
Hepatitis E
El virus de la hepatitis E, cuya presencia no se ha descrito en Europa, se transmite por vía oral, a veces en forma de epidemia.




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