Definiciones
Aunque no son exactamente lo mismo, la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa se agrupan (por sus similitudes) bajo el término genérico de enfermedad inflamatoria intestinal. En publicaciones médicas en inglés se comprenden bajo las siglas IBD (Intestinal Bowel Disease).
La preocupación social por ambas enfermedades se ha acrecentado en los últimos años dado que, no conociéndose sus causas, afectan a individuos jóvenes a los que incapacitan desde el punto de vista social y deterioran gravemente su calidad de vida.
Ambas enfermedades son la consecuencia de una inflamación crónica del tubo digestivo de causa desconocida, aunque se sospecha que, bajo la influencia de ciertos factores genéticos y algunos factores ambientales, se desencadena una respuesta autoinmunitaria de carácter crónico y progresivo en la totalidad del organismo, aunque de modo predominante en el tubo digestivo.
Aunque tanto la enfermedad de Crohn como la colitis ulcerosa pueden aparecer a cualquier edad, la mayoría de casos se inician entre los 15 y los 25 años, y el 30% entre los 10 y los 19 años. La edad media en la cual se establece el diagnóstico es de unos 27 años, por lo que debe considerarse como una enfermedad de personas jóvenes.
En cuanto a la presencia de la enfermedad en relación al sexo, no hay diferencia significativa entre hombres y mujeres. En los europeos descendientes de judíos la posibilidad de padecer una enfermedad inflamatoria intestinal es unas cinco veces mayor que en el resto de la población, así como también en los que tienen un antecedente familiar cercano: entre aquellos individuos en los que tanto el padre como la madre padecen o padecieron la enfermedad, la posibilidad de sufrirla es del 50%. Para los que viven en áreas urbanas o en un país industrializado, se incrementa la probabilidad de sufrir una enfermedad inflamatoria intestinal.
La preocupación social por ambas enfermedades se ha acrecentado en los últimos años dado que, no conociéndose sus causas, afectan a individuos jóvenes a los que incapacitan desde el punto de vista social y deterioran gravemente su calidad de vida.
Ambas enfermedades son la consecuencia de una inflamación crónica del tubo digestivo de causa desconocida, aunque se sospecha que, bajo la influencia de ciertos factores genéticos y algunos factores ambientales, se desencadena una respuesta autoinmunitaria de carácter crónico y progresivo en la totalidad del organismo, aunque de modo predominante en el tubo digestivo.
El dolor abdominal crónico es un síntoma común en ambos trastornos.
Aunque tanto la enfermedad de Crohn como la colitis ulcerosa pueden aparecer a cualquier edad, la mayoría de casos se inician entre los 15 y los 25 años, y el 30% entre los 10 y los 19 años. La edad media en la cual se establece el diagnóstico es de unos 27 años, por lo que debe considerarse como una enfermedad de personas jóvenes.
En cuanto a la presencia de la enfermedad en relación al sexo, no hay diferencia significativa entre hombres y mujeres. En los europeos descendientes de judíos la posibilidad de padecer una enfermedad inflamatoria intestinal es unas cinco veces mayor que en el resto de la población, así como también en los que tienen un antecedente familiar cercano: entre aquellos individuos en los que tanto el padre como la madre padecen o padecieron la enfermedad, la posibilidad de sufrirla es del 50%. Para los que viven en áreas urbanas o en un país industrializado, se incrementa la probabilidad de sufrir una enfermedad inflamatoria intestinal.
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