Qué es
El endometrio, una membrana mucosa que tapiza la cara interna del útero, se engruesa en la fase final del ciclo menstrual, y con más glándulas y más irrigada, se encuentra en condiciones apropiadas para recibir la eventual implantación de un embrión.
Si esto no ocurre, este endometrio así preparado se desprende, sangrante, de la pared interna del útero, durante el episodio periódico de la menstruación.
Cuando un tejido similar al que constituye el endometrio se implanta y crece en otros lugares de la anatomía humana, preferentemente en la pelvis y en su contenido visceral, este hecho se conoce como endometriosis.
La endometriosis es bastante frecuente, ya que afecta entre el 5% y el 15% de las mujeres. La prevalencia es más elevada (entre 20% y 40%) en las mujeres infértiles. Concretamente la localización anómala o heterotopia del endometrio fuera del útero puede ocurrir en las trompas de Falopio, en el ovario, en el peritoneo que recubre las vísceras pelvianas (peritoneo visceral), como el intestino delgado, el recto y la vejiga urinaria, así como en el peritoneo que tapiza interiormente la propia pelvis (peritoneo parietal).
Aunque con mayor rareza, la endometriosis puede ocurrir en otras localizaciones anatómicas. Cuando el implante de tejido endometrial traspasa la pared muscular donde asienta, sea la del propio útero o la de un asa intestinal, se denomina adenomiosis (ya que se observa tejido glandular de endometrio (adeno-) dentro del músculo (-miosis).
Si el tejido endometrial crece en el interior de un ovario (habitualmente lo hace en los dos), las repetidas hemorragias cíclicas que ocurren en la masa del foco de endometriosis, originan una o varias formaciones quísticas intraováricas, muy dolorosas, conocidas como "quistes de chocolate", por el aspecto que le da la sangre alterada contenida en su interior.
En el tejido endometrial heterotópico (endometriosis) se producen los mismos cambios cíclicos que ocurren en el endometrio uterino durante el ciclo menstrual, lo que trae como consecuencia que los focos de endometriosis se ingurgiten de sangre, provoquen menstruación dolorosa (dismenorrea), dolor pelviano difuso y hemorragias internas en el lugar donde se encuentre implantado.
Si esto no ocurre, este endometrio así preparado se desprende, sangrante, de la pared interna del útero, durante el episodio periódico de la menstruación.
Cuando un tejido similar al que constituye el endometrio se implanta y crece en otros lugares de la anatomía humana, preferentemente en la pelvis y en su contenido visceral, este hecho se conoce como endometriosis.
La endometriosis es bastante frecuente, ya que afecta entre el 5% y el 15% de las mujeres. La prevalencia es más elevada (entre 20% y 40%) en las mujeres infértiles. Concretamente la localización anómala o heterotopia del endometrio fuera del útero puede ocurrir en las trompas de Falopio, en el ovario, en el peritoneo que recubre las vísceras pelvianas (peritoneo visceral), como el intestino delgado, el recto y la vejiga urinaria, así como en el peritoneo que tapiza interiormente la propia pelvis (peritoneo parietal).
Imagen de los órganos reproductores femeninos.
Aunque con mayor rareza, la endometriosis puede ocurrir en otras localizaciones anatómicas. Cuando el implante de tejido endometrial traspasa la pared muscular donde asienta, sea la del propio útero o la de un asa intestinal, se denomina adenomiosis (ya que se observa tejido glandular de endometrio (adeno-) dentro del músculo (-miosis).
Si el tejido endometrial crece en el interior de un ovario (habitualmente lo hace en los dos), las repetidas hemorragias cíclicas que ocurren en la masa del foco de endometriosis, originan una o varias formaciones quísticas intraováricas, muy dolorosas, conocidas como "quistes de chocolate", por el aspecto que le da la sangre alterada contenida en su interior.
En el tejido endometrial heterotópico (endometriosis) se producen los mismos cambios cíclicos que ocurren en el endometrio uterino durante el ciclo menstrual, lo que trae como consecuencia que los focos de endometriosis se ingurgiten de sangre, provoquen menstruación dolorosa (dismenorrea), dolor pelviano difuso y hemorragias internas en el lugar donde se encuentre implantado.
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