Diabetes tipo 2
Hay dos tipos de diabetes mellitus. Son estos:
- La diabetes tipo 1 o diabetes juvenil.
- La diabetes tipo 2 o diabetes del adulto.
En este monográfico vamos a tratar el segundo tipo.
Diabetes tipo 2
También conocida como diabetes del adulto o diabetes no dependiente de la insulina (no insulina-dependiente), es una enfermedad crónica que afecta al mecanismo mediante el cual el cuerpo metaboliza la glucosa, su principal fuente de energía.
En la diabetes tipo 2 el organismo es resistente a los efectos de la insulina (la hormona que regula la absorción de la glucosa por las células) o bien produce insuficiente cantidad de insulina para mantener el nivel normal de la glucosa en la sangre (glucemia). Sin control, las consecuencias de la diabetes tipo 2 pueden ser muy graves.
En la diabetes tipo 2 el organismo es resistente a los efectos de la insulina (la hormona que regula la absorción de la glucosa por las células) o bien produce insuficiente cantidad de insulina para mantener el nivel normal de la glucosa en la sangre (glucemia). Sin control, las consecuencias de la diabetes tipo 2 pueden ser muy graves.
Signos y síntomas
- Aumento de la sed y de la frecuencia urinaria: Cuando se acumula un exceso de glucosa en la sangre, el agua es extraída de los tejidos del organismo, situación que condiciona la sed. Como consecuencia se bebe más y se orina más de lo habitual.
-
Mucha hambre: Como consecuencia de que no se dispone de suficiente insulina para conseguir que la glucosa penetre en el interior de las células, los músculos y los órganos del cuerpo pierden energía. Esta pérdida estimula la sensación de hambre, que puede persistir aún después de comer.
Cansancio, hambre excesiva, más sed de la habitual, visión borrosa o pérdida de peso pueden ser signos de una diabetes.
- Pérdida de peso: A pesar de comer más de lo habitual, se suele perder peso corporal. Desprovistos de la suficiente energía, la grasa de los músculos y de los depósitos de grasa, disminuye.
- Cansancio: Como consecuencia del déficit de glucosa de las células.
- Visión borrosa: Si los niveles de azúcar en la sangre son demasiado elevados (hiperglucemia) pueden disminuir los líquidos de los tejidos orgánicos, entre ellos los del cristalino, lo que puede condicionar dificultades en la visión.
Causas
La glucosa es la principal fuente de energía de los músculos y de los otros tejidos orgánicos. La glucosa proviene de dos fuentes principales: los alimentos y el hígado. Durante la digestión la glucosa es absorbida y pasa a la sangre. En condiciones normales la glucosa entra en las células con la mediación de la insulina.
La hormona insulina es elaborada en el páncreas como respuesta a la ingestión de alimentos y, liberada por la glándula pancreática, pasa a la sangre. Cuando la insulina circula, actúa abriendo la puerta de las células del organismo a la introducción de la glucosa, su principal fuente de energía. De este modo la insulina disminuye la concentración de glucosa circulante en la sangre (glucemia). Cuando el nivel de la glucemia desciende también desciende la elaboración de la insulina por el páncreas.
El hígado actúa como almacén y como factoría de la glucosa. Cuando los niveles de insulina descienden (lo que sucede cuando el periodo entre comidas se prolonga más de lo habitual), el hígado libera la glucosa almacenada, con el objetivo de mantener niveles de glucemia normales.
En la diabetes tipo 2 todo este proceso funciona de manera deficiente: en lugar de penetrar la glucosa en las células, se acumula en la sangre. Esto ocurre porque el páncreas no elabora la suficiente insulina o porque las células se convierten en “resistentes” a la acción de la insulina (diabetes insulina-resistente). El mecanismo responsable de esta resistencia no es conocido: probablemente el exceso de grasa corporal, sobre todo de la grasa abdominal y la inactividad, puedan ser factores importantes.
La hormona insulina es elaborada en el páncreas como respuesta a la ingestión de alimentos y, liberada por la glándula pancreática, pasa a la sangre. Cuando la insulina circula, actúa abriendo la puerta de las células del organismo a la introducción de la glucosa, su principal fuente de energía. De este modo la insulina disminuye la concentración de glucosa circulante en la sangre (glucemia). Cuando el nivel de la glucemia desciende también desciende la elaboración de la insulina por el páncreas.
El hígado actúa como almacén y como factoría de la glucosa. Cuando los niveles de insulina descienden (lo que sucede cuando el periodo entre comidas se prolonga más de lo habitual), el hígado libera la glucosa almacenada, con el objetivo de mantener niveles de glucemia normales.
En la diabetes tipo 2 todo este proceso funciona de manera deficiente: en lugar de penetrar la glucosa en las células, se acumula en la sangre. Esto ocurre porque el páncreas no elabora la suficiente insulina o porque las células se convierten en “resistentes” a la acción de la insulina (diabetes insulina-resistente). El mecanismo responsable de esta resistencia no es conocido: probablemente el exceso de grasa corporal, sobre todo de la grasa abdominal y la inactividad, puedan ser factores importantes.




RSS
Facebook
Twitter
Youtube


Comentarios