Complicaciones
Complicaciones a corto plazo
- Hiperglicemia (elevada concentración de azúcar en la sangre). La glicemia puede elevarse por muchas razones: comer demasiado, caer enfermo o no administrarse suficiente insulina. Una hiperglicemia persistente por encima de los 250 miligramos por decilitro necesita consulta urgente con el médico. En el llamado síndrome hiperosmolar del diabético, un gran aumento de la concentración de la glucosa en la sangre convierte a ésta en espesa.
- Cetoacidosis (aumento de los cuerpos cetónicos en la orina). Cuando las células del organismo se encuentran escasas de energía, el organismo inicia la demolición de las grasas para conseguir energía alternativa. Esta demolición de las grasas da origen a ácidos tóxicos conocidos como cetonas. Las consecuencias son: inapetencia, náuseas, vómitos, fiebre, dolor de estómago y un olor dulzón de fruta pasada de maduración en el aliento, sobre todo si la glicemia alcanza cifras superiores a los 250 miligramos por decilitro.
- Hipoglicemia (baja concentración de azúcar en la sangre). La glicemia puede descender por muchas razones: saltarse una comida, hacer más actividad física de la habitual o inyectarse demasiada insulina. Los signos de la hipoglicemia son: sudoración profusa, debilidad, hambre, mareos y náuseas. Complicaciones a largo plazo
Complicaciones a largo plazo
Las complicaciones a largo plazo de la diabetes tipo 2 que se desarrollan paulatinamente, son:
- Enfermedad cardiovascular. La diabetes tipo 2 incrementa significativamente el riesgo de padecer diversos problemas cardiovasculares, entre los que se incluyen: ateroesclerosis con estrechez segmentaria de las arterias, hipertensión arterial, enfermedad coronaria con crisis anginosa (angina de pecho), ictus por accidente vascular cerebral. De hecho, el 75% de los pacientes con diabetes muere a causa de algún tipo de enfermedad cardiovascular, según la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association).
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Neuropatías (lesiones de los nervios periféricos). El exceso de azúcar en la sangre puede provocar lesiones en las paredes de los pequeños vasos (capilares) que irrigan los nervios, especialmente los de las extremidades inferiores. Estas lesiones se manifiestan por parestesias (sensación de hormiguillas en el territorio nervioso y/o adormecimiento) quemazón o dolor, que habitualmente comienzan por los dedos de los pies y que ascienden poco a poco. En el hombre la lesión de los nervios periféricos puede ser responsable de una disfunción eréctil.
Paciente de diabetes.
- Nefropatía (lesión renal). La hiperglicemia lesiona primariamente los glomérulos renales, minúsculos ovillos de vasos que filtran la sangre, lo que conduce a una insuficiencia renal progresiva que puede exigir, al final de su evolución, tratamiento con diálisis o trasplante.
- Retinopatía diabética (lesión de los vasos de la retina). La consecuencia es la ceguera. La diabetes tipo 2 también aumenta el riesgo de padecer cataratas y glaucoma.
- Pie diabético (lesiones en los pies). El escaso riego sanguíneo en las partes más periféricas de los pies, provocado por las estenosis de los vasos sanguíneos a consecuencia de la ateroesclerosis, hace que pequeñas lesiones accidentales evolucionen hacia graves infecciones.
- Enfermedades de la piel. La diabetes tipo 2 hace a la piel más susceptible a las infecciones bacterianas y por hongos.
- Osteoporosis. La diabetes tipo 2 se asocia con una disminución de la densidad mineral del hueso.
- Enfermedad de Alzheimer. La diabetes tipo 2 puede incrementar el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Cuanto mayor es el descontrol de la glucemia, más elevado es el riesgo.




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