Dermatitis atópica

Este trastorno se conoce también como eccema atópico y consiste en una forma de alergia en la que la piel se inflama, provocando un intenso picor
Autor/es: Cristóbal Pera
Actualizado el 08/04/2010
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Dermatitis Piel
 

Tratamiento

Eccema leve a moderado
Este tipo de eccema atópico es muy frecuente y, en su mayoría, los pacientes son tratados por los médicos de cabecera en la asistencia primaria. El tratamiento se basa en la utilización de medicación tópica (aplicada sobre la piel) de pomadas emolientes (medicamentos de uso externo que ablandan las partes inflamadas) y de preparaciones para uso tópico que contienen corticoesteroides.

Eccema moderado a grave
La segunda línea de tratamiento incluye:
  • Inhibidores tópicos de la calcineurina: El descubrimiento de que la ciclosporina administrada por vía intravenosa o sistémica es efectiva en el tratamiento del eccema atópico condujo al desarrollo de los inhibidores de la calcineurina (una molécula clave en la regulación de la respuesta inmunitaria) y la introducción del tacrolimus (Protopic®), una sustancia extraída del Streptomyces tsukubaensis, un hongo que se encuentra en la tierra, y del pimecrolimus (Elidel®) en la terapéutica del eccema atópico.

    Tanto las cremas y pomadas que contienen tacrolimus como las que incluyen pimecrolimus son más efectivas en el tratamiento de la dermatitis atópica que las preparaciones con placebos (un medicamento, o cualquier otro tipo de intervención terapéutica, desprovisto de eficacia, pero que puede aliviar una enfermedad a condición de que el paciente confíe o tenga fe en su pretendido poder curativo o paliativo). Las preparaciones de uso tópico que contienen tacrolimus al 0,1% se han mostrado tan efectivas como las de corticoesteroides potentes, como las que contienen butirato de hidrocortisona, utilizado en los eccemas atópicos del tronco.

    Las pomadas emolientes alivian la inflamación local.

    No obstante, tanto las pomadas que contienen tacrolimus como las de pimecrolimus provocan más quemazón en la piel que las pomadas de corticoesteroides. La aplicación tópica de pomada de tacrolimus consigue resultados similares a la aplicación tópica de potentes corticoesteroides a corto plazo, y puede ser una opción para la terapéutica a largo plazo de los pacientes con dermatitis atópica resistente al tratamiento. No obstante, los datos disponibles en la actualidad permiten concluir que la ventaja de las pomadas de tacrolimus sobre las cremas de corticoesteroides no es clara en los tratamientos a largo plazo.
  • Fototerapia con luz ultravioleta: Los pacientes con eccema atópico parecen mejorar a menudo con la luz natural del sol. En un ensayo clínico aleatorizado se ha demostrado que los pacientes con eccema atópico, entre moderado y grave, la exposición 2 veces por semana a la luz ultravioleta de banda estrecha (UVB), durante 12 semanas, reduce la actividad de la enfermedad en comparación con la aplicación de un placebo. Por el contrario las sesiones convencionales de luz ultravioleta (UVA) parecen ser inefectivas.
  • Fármacos inmunosupresores: ciclosporina y azatioprina. El eccema atópico entre moderado y grave puede responder tan sólo parcialmente al tratamiento con medicación aplicada externamente sobre la piel (tratamiento tópico), por lo que en tales casos es necesario utilizar la ciclosporina, un fármaco que suprime la respuesta inmunitaria y que se utiliza en los pacientes sometidos a trasplantes de órganos. La eficacia de la ciclosporina en el eccema atópico ha sido bien establecida, aunque exige un cuidadoso control de los efectos colaterales del fármaco inmunosupresor. Del mismo modo, otro fármaco inmunosupresor, la azatioprina (fármaco utilizado para evitar el rechazo de órganos trasplantados), también ha mostrado su eficacia en el tratamiento del eccema moderado y grave.
  • Medicación probiótica: Los medicamentos probióticos son cultivos de bacterias que viven como comensales en la microflora intestinal y que, administrados por vía oral, pueden modular la respuesta del sistema inmunitario. El lactobacillus, administrado prenatalmente a las madres y después al recién nacido, parece reducir el riesgo de que se desarrolle un eccema atópico. No existe evidencia de que la medicación probiótica mejore el eccema atópico ya establecido.
     

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