¿Quiénes las sufren?
Los trastornos circulatorios de las piernas afectan a un sector de la población cada vez más amplio. Se calcula que cerca de un 80% de la población adulta padece a lo largo de su vida problemas de piernas cansadas, hinchazón, edema, calambres o varices debido a una insuficiencia venosa.
Aunque afecta más frecuentemente a las mujeres también la sufren los hombres, sobre todo los que trabajan de pie, llevan una vida sedentaria y son fumadores.
Las mujeres están más predispuestas debido a los factores hormonales (menstruación,posible toma de anticonceptivos, menopausia y otros estados relacionados con los cambios hormonales) y los embarazos.
En general, la constitución individual también tiene importancia: algunas personas tienen menos tono en las paredes venosas debido a una deficiencia en el tejido conjuntivo o a una musculatura más laxa. También influyen la herencia, la obesidad y el estreñimiento.
Aunque afecta más frecuentemente a las mujeres también la sufren los hombres, sobre todo los que trabajan de pie, llevan una vida sedentaria y son fumadores.
Las mujeres están más predispuestas debido a los factores hormonales (menstruación,posible toma de anticonceptivos, menopausia y otros estados relacionados con los cambios hormonales) y los embarazos.
En general, la constitución individual también tiene importancia: algunas personas tienen menos tono en las paredes venosas debido a una deficiencia en el tejido conjuntivo o a una musculatura más laxa. También influyen la herencia, la obesidad y el estreñimiento.
Los primeros signos de alerta
Reconocer los avisos de tu cuerpo de que algo anda mal en tu retorno venoso es fundamental para evitar que el trastorno vaya a más.
Los síntomas más comunes son pesadez de piernas, hormigueo y arañas vasculares (unas venillas de color rojizo que aparecen en la superfice de la piel y que forman un dibujo que recuerda al de una araña). Pueden ir acompañados de dolor, calambres nocturnos, sensación de calor, hinchazón de pies y tobillos y picor.
Todos estos síntomas se agravan con el calor, por lo que el verano es una época especialmente difícil para los afectados por este trastorno.
El calor del verano puede agravar la mala circulación en las piernas.
Los síntomas más comunes son pesadez de piernas, hormigueo y arañas vasculares (unas venillas de color rojizo que aparecen en la superfice de la piel y que forman un dibujo que recuerda al de una araña). Pueden ir acompañados de dolor, calambres nocturnos, sensación de calor, hinchazón de pies y tobillos y picor.
Todos estos síntomas se agravan con el calor, por lo que el verano es una época especialmente difícil para los afectados por este trastorno.




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