Diagnóstico y tratamiento
Tras la exploración manual del testículo, la secuencia de exploraciones complementarias es la siguiente:
- Ecografía: Permite discriminar las características de una tumoración que se haya palpado en la bolsa testicular, si es sólida o líquida o está fuera del propio testículo (hidrocele).
- Marcadores tumorales, que son sustancias que se encuentran elevadas en presencia de un cáncer. La alfa-fetoproteína (AFP), la gonadotropina coriónica humana subunidad (HCG) y la lactato deshidrogenasa (LDH) pueden sugerir la presencia de un tumor de testículo cuando se palpa o se observa por ecografía una tumoración, aunque sea pequeña.
- Biopsia: Consiste en la extirpación quirúrgica del un fragmento del testículo para analizar la muestra en laboratorio.
Cómo combatir el tumor
El tratamiento depende, en gran medida, de la fase en la que se detecte el cáncer. Las principales armas para combatirlo son:
- Cirugía: Según el estadio en la extensión de tumor, se extirpa el testículo o solamente los ganglios linfáticos intraabdominales correspondientes.
- Radioterapia: Si el cáncer es un seminoma la radioterapia puede ser la opción terapéutica.
- Quimioterapia: Suele aplicarse tras la intervención quirúrgica, antes o después de la extirpación de los ganglios linfáticos, si hubiera sido necesario. Los protocolos de tratamiento quimioterápico utilizados son variados, aunque dos de los más extendidos son la combinación de Bleomicina, Etopósido y Cisplatino (BEP) aplicada en tres ciclos, o bien cuatro ciclos de Etopósido y Cisplatino (EP).
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