Diagnóstico
Tras una completa historia clínica y un examen físico, seguido de análisis de sangre y orina, si el médico sospecha un cáncer de riñón pueden utilizarse las siguientes exploraciones complementarias:
- Pielografía intravenosa: Se inyecta una sustancia de contraste por vía endovenosa en un brazo y se toman una serie de imágenes radiográficas de los riñones, los uréteres y la vejiga urinaria.
- Ecografía: Permite obtener imágenes de todo el sistema urinario.
- Tomografía axial computorizada (TAC): Se obtienen imágenes más detalladas que las proporcionaba por los rayos X convencionales.
- Biopsia: En esta prueba se obtiene una muestra de tejido renal y se examina al microscopio.
- Examen endoscópico: Si la pielografía intravenosa sugiere la existencia de un cáncer de células transicionales, puede ser necesaria la práctica de un examen visual de la vejiga urinaria (cistoscopia).




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