Signos y síntomas
El signo más precoz de un cáncer de mama es, en la actualidad, un signo radiológico. Es decir, la presencia de una anormalidad en una mamografía practicada en un screening sistemático de ambas mamas, antes de que la mujer haya experimentado molestia alguna. Esta detección mamográfica precoz salva vidas y permite aplicar opciones más conservadoras en el tratamiento del tumor.
El cáncer de mama también puede identificarse detectando una tumoración en una exploración física. Cuando el signo más precoz no es un signo radiológico en una mamografía, la investigación diagnóstica (cuyo problema es decidir si existe o no un cáncer de mama) se pone en marcha por el médico ante el hallazgo, en una palpación de la mama, de un bulto o tumoración. Esta palpación puede haberla realizado la propia paciente de manera ocasional, o durante una autoexploración, y el diagnóstico debe ser confirmado por el médico. También puede detectarlo el doctor mientras lleva a cabo un examen físico general.
Otros signos de cáncer de mama, menos frecuentes que la tumoración (bulto en la mama) que corresponden a fases más avanzadas, son:
El cáncer de mama también puede identificarse detectando una tumoración en una exploración física. Cuando el signo más precoz no es un signo radiológico en una mamografía, la investigación diagnóstica (cuyo problema es decidir si existe o no un cáncer de mama) se pone en marcha por el médico ante el hallazgo, en una palpación de la mama, de un bulto o tumoración. Esta palpación puede haberla realizado la propia paciente de manera ocasional, o durante una autoexploración, y el diagnóstico debe ser confirmado por el médico. También puede detectarlo el doctor mientras lleva a cabo un examen físico general.
Otros signos de cáncer de mama, menos frecuentes que la tumoración (bulto en la mama) que corresponden a fases más avanzadas, son:
- Descarga líquida por el pezón, de aspecto claro o sanguinolento.
- Retracción del pezón, secundaria al crecimiento de una masa por debajo de la areola.
- Deformidad del contorno de la mama por retracción de la piel.
- Un eczema del pezón, producido por la progresión intraepitelial de un cáncer, desde los conductos galactóforos a la superficie del pezón (conocido como enfermedad de Paget de la mama).
- Enrojecimiento y edema de la piel de la mama, con el aspecto de la piel de una naranja (es el carcinoma inflamatorio de la mama).
Pregúntale a tu ginecólogo sobre cuál es la mejor manera de autoexplorarte los senos.
- Alteraciones fibroquísticas de la mama: La mama, muy sensible cuando se palpa, da la sensación al tacto de una textura granular o nodular, como una bolsa llena de perdigones. Estas alteraciones de la mama (que no son en realidad una enfermedad, como se ha venido denominando clásicamente), son muy frecuentes, afectando casi a la mitad de las mujeres, y ocurren en la edad fértil, por lo que suelen desaparecer con la menopausia.
- Quistes: Rellenos de líquido claro, se desarrollan entre los 35 y los 50 años, en el contexto de las alteraciones fibroquísticas de la mama. Unos son de diámetro mínimo (microquistes) y otros pueden alcanzar el tamaño de un huevo (macroquistes). Pueden aumentar de tamaño o provocar dolor justamente en el periodo premenstrual y desaparecer casi completamente al terminar la menstruación.
- Fibroadenomas: Son tumores benignos, de consistencia sólida, superficie lisa, de contorno bien definido, que se mueven bajo la piel cuando son palpados y que no duelen. El diagnóstico se confirma con una biopsia.
- Infecciones: Las infecciones mamarias (mastitis) son frecuentes sobre todo en las mujeres durante la lactancia o inmediatamente después de suspenderla. La mama aparece enrojecida, caliente y dolorosa en el área inflamada y la paciente presenta malestar general y fiebre.
- Traumatismos: Un golpe en la mama puede provocar el desarrollo de un bulto o tumoración en la zona.




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Comentarios
El cáncer de mama se puede superar, claro que sí. Yo lo he conseguido, en gran parte gracias al apoyo de los míos.