Factores de riesgo
Mientras algunos factores de riesgo, tales como edad, sexo e historia familiar, no pueden ser modificados, otros (entre los que se incluyen el tabaco y una dieta inapropiada) si pueden ser controlados. El sexo femenino es el mayor factor de riesgo para el cáncer de mama, pero también influyen:
- Edad: Las probabilidades de desarrollar un cáncer de mama se incrementan con la edad. El cáncer de mama afecta raras veces a mujeres con menos de 25 años de edad, mientras que casi el 80% de los casos se desarrollan en mujeres mayores de 50 años.
- Historia personal: Si una mujer ha padecido un cáncer de mama, aumenta el riesgo de que desarrolle un cáncer en la otra mama.
- Historia familiar: La probabilidad de que una mujer desarrolle un cáncer de mama se incrementa significativamente si familiares muy cercanos (madre, hermana o hija) han padecido un cáncer de mama o de ovario, o ambos. En las mujeres con una fuerte historia familiar de cáncer de mama y/o de ovario se recomienda investigar la existencia de mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2. Una simple prueba en una muestra de sangre puede identificar la existencia de genes BRCA1 y BRCA2 defectuosos, debido a mutaciones, en aquellas mujeres que presentan por su historia familiar un riesgo elevado de padecer un cáncer de mama hereditario. No obstante, la presencia de estos genes defectuosos no implica ineludiblemente que se desarrollará un cáncer de mama. Cada caso debe ser valorado de manera individual.
La mayoría de casos se dan en mujeres que superan los 50 años.
- Predisposición genética: Entre el 5% y el 10% de los cánceres de mama son heredados. En las mujeres con mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2 se incrementa el riesgo de desarrollar un cáncer de mama (entre un 35% y un 85%). En circunstancias normales, cuando no están mutados, los genes BRCA1 y BRCA2 protegen a la mujer del cáncer de mama mediante la expresión de unas proteínas que previenen que las células crezcan de manera anormal. Pero si estos genes sufren una mutación, dejan de ser efectivos en la protección frente al cáncer.
- Exposición a radiaciones: En las mujeres que han recibido radioterapia sobre la pared del tórax durante la infancia o la adolescencia se incrementa el riesgo de desarrollar un cáncer de mama.
- Obesidad: La relación entre exceso de peso corporal y cáncer de mama es compleja. El riesgo aumenta cuando la ganancia de peso se ha producido en la menopausia y, de modo especial, si la grasa se acumula con preferencia en el tronco.
- Exposición a estrógenos: Mientras más tiempo ha estado el organismo de una mujer (y concretamente la mama) sometida a la acción de los estrógenos, mayor es el riesgo de que desarrolle un cáncer de mama. Una menopausia tardía (después de los 55 años) y una menstruación precoz (antes de los 12 años) aumentan ligeramente el riesgo de desarrollar un cáncer de mama. También se incrementa el riesgo en las mujeres sin hijos y en aquellas cuya primera gestación ha ocurrido con 35 o más años.
- Raza: Las mujeres de raza blanca son más propensas a desarrollar un cáncer de mama que las de raza negra.
- Terapia hormonal: La terapia con hormonas sexuales femeninas para tratar los síntomas de la menopausia produce más riesgos que beneficios, ya que incrementa ligeramente el riesgo de padecer un cáncer de mama, especialmente cuando se combinan los estrógenos con la progestina.
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Contraceptivos: No hay pruebas concluyentes de que el uso de contraceptivos orales, como se ha asegurado en algunos estudios, aumente el riesgo de padecer cáncer de mama.
Debes saber que si fumas tienes mayor riesgo de padecer este tipo de cáncer.
- Tabaco: El tabaco aumenta significativamente el riesgo de desarrollar un cáncer de mama en mujeres con una historia familiar de cánceres de mama y ovario.
- Otras sustancias carcinogénicas: Los hidrocarburos aromáticos policíclicos son sustancias químicas que se encuentran en el humo de los cigarrillos y en la carne roja a la plancha, demasiado quemada, y aumentan el riesgo de desarrollar un cáncer de mama.
- Alcoholismo: Las mujeres que abusan diariamente del alcohol pueden incrementar el riesgo de padecer cáncer de mama en un 20%.
- Lesiones precancerosas de la mama: Estas lesiones son a menudo descubiertas cuando se realiza una biopsia de tejido mamario por otra razón. En este grupo se incluyen la hiperplasia atípica de las células que tapizan los conductos (hiperplasia ductal atípica), la hiperplasia de las células que tapizan los ácinos o lobulillos (hiperplasia lobular atípica) y el carcinoma lobular in situ, que es un carcinoma no invasivo, ya que las células neoplásicas permanecen dentro de los conductos o lobulillos y no se extienden a los tejidos vecinos.
- Lesiones benignas de la mama y cáncer: Las relaciones entre la enfermedad fibroquística de la mama (como posible lesión precancerosa) y el cáncer de mama son muy controvertidas, aunque la incidencia de cáncer de mama en pacientes previamente sometidas a biopsia por enfermedad fibroquística de la mama parece ser superior a la esperada.
Factores que lo disminuyen
La lactancia, una actividad física moderada o vigorosa y el mantenimiento de un peso corporal saludable son factores que se asocian con un menor riesgo de padecer un cáncer de mama.




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Comentarios
El cáncer de mama se puede superar, claro que sí. Yo lo he conseguido, en gran parte gracias al apoyo de los míos.