Síntomas
El síntoma principal de la apendicitis aguda es el dolor, cuya localización inicial es epigástrica (“en la boca del estómago”) o periumbilical (alrededor del ombligo), trasladándose esta localización, en un periodo de tiempo variable (entre 1 y 4 horas) a la fosa ilíaca derecha (cuadrante inferior derecho del abdomen).
Este dolor inicial en el epigastrio o alrededor del ombligo es de origen visceral, causado por la distensión del apéndice, de carácter poco preciso y no demasiado intenso.
Cuando el dolor ya se ha fijado en la fosa ilíaca derecha suele localizarse con frecuencia a nivel del punto de McBurney (situado en la unión del tercio inferior con el medio de una línea ideal trazada desde la espina ilíaca anterior y superior hasta el ombligo). Este dolor, a diferencia del inicial, es causado por la irritación/inflamación del peritoneo que recubre interiormente la pared abdominal (peritoneo parietal).
Es un dolor que se acentúa al caminar y al toser, y que mejora al flexionar la cadera (ya que relaja el músculo psoas sobre el que se apoya el ciego y el apéndice), sobre todo cuando la posición del apéndice es retrocecal.
El paciente sufre también náuseas y, a veces, vómitos, aunque no muy abundantes; una vaga sensación de 'indigestión' suele preceder en varios días al comienzo del dolor. La tendencia habitual durante la crisis de apendicitis aguda es al estreñimiento, con retención de gases, aunque la presencia de diarrea no excluye absolutamente el diagnóstico de apendicitis aguda.
En resumen, el orden de aparición de los síntomas, muy importante para el diagnóstico, es el siguiente:
Este dolor inicial en el epigastrio o alrededor del ombligo es de origen visceral, causado por la distensión del apéndice, de carácter poco preciso y no demasiado intenso.
Cuando el dolor ya se ha fijado en la fosa ilíaca derecha suele localizarse con frecuencia a nivel del punto de McBurney (situado en la unión del tercio inferior con el medio de una línea ideal trazada desde la espina ilíaca anterior y superior hasta el ombligo). Este dolor, a diferencia del inicial, es causado por la irritación/inflamación del peritoneo que recubre interiormente la pared abdominal (peritoneo parietal).
Es un dolor que se acentúa al caminar y al toser, y que mejora al flexionar la cadera (ya que relaja el músculo psoas sobre el que se apoya el ciego y el apéndice), sobre todo cuando la posición del apéndice es retrocecal.
El paciente sufre también náuseas y, a veces, vómitos, aunque no muy abundantes; una vaga sensación de 'indigestión' suele preceder en varios días al comienzo del dolor. La tendencia habitual durante la crisis de apendicitis aguda es al estreñimiento, con retención de gases, aunque la presencia de diarrea no excluye absolutamente el diagnóstico de apendicitis aguda.
Uno de los síntomas habituales es el dolor en la fosa ilíaca derecha.
En resumen, el orden de aparición de los síntomas, muy importante para el diagnóstico, es el siguiente:
- Dolor epigástrico.
- Náuseas y vómitos.
- Dolor en la fosa ilíaca derecha.




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