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01. La mejor motivación: saber que te conviene
Seguro que no hace falta que te digan que comer bollería no es saludable. Lo sabes, igual que sabes que el deporte te beneficia. El ejercicio previene la enfermedad, ayuda a mantener el peso, mejora la movilidad, la coordinación y hasta el ánimo.
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02. ¿Cuál es tu objetivo?
Cuando elijas deporte pregúntate ¿qué pretendo conseguir? Ganar masa muscular, perder peso, estar activo... Conocer tu objetivo y tus posibilidades te ayudará a elegir actividad, que no debe resultarte frustrante para que se mantenga en el tiempo.
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03. Distintas modalidades, distintos beneficios
Con la tonificación mejorarás la postura y modelarás tu cuerpo. La flexibilidad te da amplitud de movimientos y elimina dolores en espalda o cuello. El trabajo aeróbico previene, entre otras, las enfermedades cardiovasculares. ¡Haz un poco de todo!
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04. Empieza poco a poco
Si llevas mucho tiempo inactivo, no intentes rendir al 100% al principio. Sigue un ritmo progresivo. Por ejemplo, si quieres correr, empieza por andar rápidamente 10 minutos al día durante varias semanas hasta que tu cuerpo te pida correr.
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05. Busca alicientes
Aunque tienes claro que quieres hacer deporte, siempre hay momentos de flaqueza. Busca alicientes entrenándote acompañado, comparando tus logros con amigos o ejercitándote el fin de semana, ideal para probar actividades nuevas.
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06. Entiéndelo como un estilo de vida
No hace falta coronar los 'ochomiles' para poder decir que el ejercicio es parte de tu vida. El ejercicio es básico en una vida saludable y lo que cuenta es que elijas una actividad adaptada a tus posibilidades y que te haga sentir bien.




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