La vida urbana impone sus propias normas también a los deportistas. ¿Una sesión de footing en solitario al atardecer? Lo de “en solitario” es un decir, porque hay que contar con el invitado omnipresente de la ciudad: los coches. “Por norma general, cuanto más cerca del tráfico hagamos deporte más expuestos estaremos a la contaminación”, nos explica Audrey De Nazelle, investigadora del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL). Aunque enseguida recalca que “los beneficios de practicar actividad física superan con creces los riesgos asociados a inhalar contaminantes”.
Sin embargo, se dan situaciones paradójicas. Un conductor de coche, metido de lleno en el tráfico, debería en principio sufrir más la exposición a la contaminación que un ciclista o un corredor. “El problema es que, cuando nos ejercitamos, la tasa de inhalación es mayor, y media hora de footing o de bici en las aceras puede hacernos inhalar el doble de contaminantes que pasar el mismo tiempo conduciendo”, asegura De Nazelle.
Sin embargo, se dan situaciones paradójicas. Un conductor de coche, metido de lleno en el tráfico, debería en principio sufrir más la exposición a la contaminación que un ciclista o un corredor. “El problema es que, cuando nos ejercitamos, la tasa de inhalación es mayor, y media hora de footing o de bici en las aceras puede hacernos inhalar el doble de contaminantes que pasar el mismo tiempo conduciendo”, asegura De Nazelle.
Elegir bien la hora y el lugar
Además, cuanto más rápido se corra o se vaya en la bicicleta, más se inhala. En ese caso, ¿habría que dejar de hacer ejercicio en las calles de la ciudad? La respuesta es no, pues la acitividad física es esencial para una vida saludable, aunque sí podemos cuidar ciertos detalles. En primer lugar: debemos evitar las horas punta, especialmente de la mañana, cuando el tráfico acostumbra a ser mayor.
Con esta medida bastaría para rebajar la exposición sin necesidad de usar mascarillas que, además de resultar incómodas, “no son eficientes para filtrar las partículas más finas y más perjudiciales para la salud ni los gases como el ozono o el monóxido de carbono”, comenta De Nazelle.
En segundo lugar: lo mejor es buscar las áreas verdes, parques, zonas para peatones y ciclistas o la playa, donde la mayoría de contaminantes tienen menos penetración.
“A veces”, nos comenta De Nazelle, “unos pocos metros pueden marcar la diferencia, incluso si hablamos de una simple separación del tráfico por una fila de coches aparcados”. Eso sí, ni en los parques más frondosos hay garantías de limpieza atmosférica, pues algunos contaminantes como el ozono “se concentran precisamente en las zonas verdes algo apartadas”, apunta.
De Nazelle investiga, precisamente, sobre cómo influye la contaminación en las personas durante sus desplazamientos por la ciudad.
Su trabajo está orientado a fomentar la movilidad activa, algo que podría ejemplificarse con el uso de la bicicleta para los desplazamientos diarios. Dejar el coche aparcado sería, según nos cuenta, “una manera fácil de aumentar la actividad física, con muchos beneficios para la propia salud y la de los demás”.
Con esta medida bastaría para rebajar la exposición sin necesidad de usar mascarillas que, además de resultar incómodas, “no son eficientes para filtrar las partículas más finas y más perjudiciales para la salud ni los gases como el ozono o el monóxido de carbono”, comenta De Nazelle.
Cuando nos ejercitamos, la tasa de inhalación es mayor.
“A veces”, nos comenta De Nazelle, “unos pocos metros pueden marcar la diferencia, incluso si hablamos de una simple separación del tráfico por una fila de coches aparcados”. Eso sí, ni en los parques más frondosos hay garantías de limpieza atmosférica, pues algunos contaminantes como el ozono “se concentran precisamente en las zonas verdes algo apartadas”, apunta.
De Nazelle investiga, precisamente, sobre cómo influye la contaminación en las personas durante sus desplazamientos por la ciudad.
Su trabajo está orientado a fomentar la movilidad activa, algo que podría ejemplificarse con el uso de la bicicleta para los desplazamientos diarios. Dejar el coche aparcado sería, según nos cuenta, “una manera fácil de aumentar la actividad física, con muchos beneficios para la propia salud y la de los demás”.
¿Cuáles pueden ser los efectos de la contaminación?
El tráfico en las áreas metropolitanas es el principal contaminador del aire, un aire que respira el 79% de la población española. Aunque falta investigación específica sobre qué consecuencias tiene la polución urbana en las personas físicamente activas, se cree que los efectos son similares a los que supone para el resto de la población. Incluyen la mortalidad prematura debida a accidentes cardiovasculares o el aumento de ingresos hospitalarios, también por problemas cardiovasculares o respiratorios. Otras posibles consecuencias serían el desarrollo de asma en los niños o la exacerbación de los síntomas respiratorios (como respiración sibilante o tos), junto con la propensión a infecciones respiratorias, entre ellas la rinitis o la sinusitis.
Precisamente, son las personas con riesgo alto de sufrir enfermedades respiratorias las que “sí deberían vigilar más el lugar y la hora cuando hacen deporte, incluso consultando previamente a su médico”, señala De Nazelle. En el resto de los casos, esta especialista recomienda encarecidamente optar por el ejercicio y los desplazamientos activos en la ciudad, pues, a largo plazo, “es posible que el ejercicio pueda proteger a los adultos de los efectos adversos de la contaminación en su salud”.
Audrey De Nazelle coordina el estudio TAPAS (Transportation, Air Pollution and physical Activities; an integrated health risk assessment programme of climate change and urban policies) en el Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) de Barcelona.
Precisamente, son las personas con riesgo alto de sufrir enfermedades respiratorias las que “sí deberían vigilar más el lugar y la hora cuando hacen deporte, incluso consultando previamente a su médico”, señala De Nazelle. En el resto de los casos, esta especialista recomienda encarecidamente optar por el ejercicio y los desplazamientos activos en la ciudad, pues, a largo plazo, “es posible que el ejercicio pueda proteger a los adultos de los efectos adversos de la contaminación en su salud”.
Audrey De Nazelle coordina el estudio TAPAS (Transportation, Air Pollution and physical Activities; an integrated health risk assessment programme of climate change and urban policies) en el Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) de Barcelona.




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Comentarios
no hay k apalancarse! aunk vivamos en ciudades
hay k seguir activo!