La actividad física regular debería formar parte de las recetas médicas para luchar contra la depresión. Esta es una de las principales conclusiones de un estudio publicado en The Journal of Clinical Psychiatry.
Los autores de la investigación dividieron en dos grupos a 126 pacientes afectados por una depresión seria, que no remitía pese a seguir un tratamiento con antidepresivos (SSRI). El primer grupo realizó un entrenamiento suave, en el que quemaban 4 kcal por kg a la semana, y que consistía en caminar o pedalear unos 10 minutos al día. La intensidad del ejercicio del segundo grupo fue mayor: los participantes gastaban 16 kcal por kg a la semana (o, lo que es lo mismo, caminaban a paso vivo o pedaleaban aproximadamente media hora al día).
Los resultados del estudio son esperanzadores: tras tres meses de entrenamiento, la mezcla de antidepresivos y ejercicio logró una remisión de los síntomas depresivos en el 29,5% de los participantes, un porcentaje igual o incluso superior que el que se consigue combinando antidepresivos con otros fármacos (como por ejemplo los antipsicóticos). "Creo que nuestros resultados indican que el ejercicio es una opción terapéutica muy válida" para las personas cuya depresión no ha cedido pese a seguir un tratamiento médico con SSRI, afirma Madhukar H. Trivedi, principal autor del informe.
Pero... ¿qué es más efectivo, el entrenamiento suave o el intenso? Depende del caso, concluyen los responsables de la investigación. La actividad física alta logra un mejor resultado en general, aunque en el caso de las mujeres con antecedentes familiares de depresión parece ayudarles más la actividad suave.
Por último, el doctor Trivedi aconseja que, para que el ejercicio sea efectivo contra la depresión, es importante que esté controlado y monitorizado. “No es suficiente con decir 'vaya a caminar' a un paciente”, sentencia.
Fuente: The Journal of Clinical Psychiatry
Los autores de la investigación dividieron en dos grupos a 126 pacientes afectados por una depresión seria, que no remitía pese a seguir un tratamiento con antidepresivos (SSRI). El primer grupo realizó un entrenamiento suave, en el que quemaban 4 kcal por kg a la semana, y que consistía en caminar o pedalear unos 10 minutos al día. La intensidad del ejercicio del segundo grupo fue mayor: los participantes gastaban 16 kcal por kg a la semana (o, lo que es lo mismo, caminaban a paso vivo o pedaleaban aproximadamente media hora al día).
Caminar por la playa es una buena opción de ejercicio suave.
Pero... ¿qué es más efectivo, el entrenamiento suave o el intenso? Depende del caso, concluyen los responsables de la investigación. La actividad física alta logra un mejor resultado en general, aunque en el caso de las mujeres con antecedentes familiares de depresión parece ayudarles más la actividad suave.
Por último, el doctor Trivedi aconseja que, para que el ejercicio sea efectivo contra la depresión, es importante que esté controlado y monitorizado. “No es suficiente con decir 'vaya a caminar' a un paciente”, sentencia.
Fuente: The Journal of Clinical Psychiatry




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