Deja el tabaco con la ayuda del deporte

El ejercicio físico disminuye la ansiedad del síndrome de abstinencia en las personas que dejan de fumar
Autor/es: Redacción
Actualizado el 26/10/2011
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Si eres de los que no dejan de fumar por miedo a la ansiedad, se acabaron las excusas: está demostrado que una rutina diaria y moderada de ejercicios físicos disminuye la ansiedad del síndrome de abstinencia en las personas que dejan de fumar.

El deporte te servirá para mantenerte en tu peso y también para librarte de la ansiedad.


Hasta el momento, se sabía que los ex fumadores usaban la actividad física para evitar un aumento de peso tras dejar el tabaco. Pero los estudios actuales constatan que el deporte también es una muy buena opción para frenar las ganas de encender un cigarro.

Mantente activo durante el proceso de abandono del tabaco y reducirás notablemente las ganas de fumar
, sobre todo durante y después de la práctica de ejercicio físico.

Además, los que todavía estén pensándose si dejarlo o no deben tener en cuenta que una rutina diaria de ejercicio puede ayudarles a rebajar su consumo de cigarrillos.
¡Practica ejercicio!
Si por fin has tomado la decisión de dejar el tabaco para siempre, estarás luchando contra ataques de ansiedad y desequilibrios emocionales. Los provoca la falta de nicotina y pueden tentarte para encender un cigarrillo de nuevo. ¡No lo hagas! El deporte te ayudará, pues está demostrado que es la opción más saludable y eficaz a la hora de aplacar estos ataques, frente a la terapia de la glucosa o la ingesta oral de nicotina.

Para que nuestro corazón, pulmones, músculos, huesos, articulaciones, sistema circulatorio, e incluso nuestra mente, se mantengan saludables y funcionen como es debido, necesitamos realizar alguna actividad física a menudo. El deporte te reportará ventajas a corto y largo plazo, mejorando tu condición física. ¡Practicándolo también evitarás enfermedades!
 
Beneficios antitabaco
En nuestra sociedad sedentaria, el único modo de mantenernos en forma es practicando ejercicio de forma regular, por lo menos 2 o 3 veces por semana. Si realizas ejercicio físico con moderación, adaptado a tus características individuales y bajo la autorización de un médico, tendrás muchos beneficios aplicables a tu reto de dejar de fumar.
  • Practicar ejercicio te ayuda a gestionar los estados de ansiedad y depresión provocados por la abstinencia.
  • El ejercicio físico te ayudará a dormir profundamente (siempre que esperes al menos una hora desde que terminas la actividad hasta que te acuestas).
  • Hacer ejercicio aumenta la autoestima. ¡Siéntete mejor contigo mismo y serás más fuerte para seguir adelante con tu reto de dejar el tabaco!
  • Limpia tus pulmones. El ejercicio aeróbico de intensidad moderada estimula una limpieza profunda de los pulmones. Los primeros días tras dejar de fumar son frecuentes aún la expectoración y la tos matutina. Es normal, forma parte de un proceso de limpieza. Sin tabaco, los bronquios regeneran los cilios bronquiales y vuelven a limpiar las vías respiratorias de todas las sustancias extrañas. ¡El deporte favorece este proceso!

Elige tu actividad
A continuación te sugerimos actividades que, sin duda, te ayudarán a abandonar el hábito de fumar. La gama de posibilidades para mantenerte activo y lejos del tabaco es muy amplia: desde andar un mínimo de 15 minutos, hasta dedicarte 4 o 6 horas semanales a la práctica deportiva. Nosotros queremos facilitarte el trabajo, por eso vamos a proponerte una lista de opciones:

Adapta la actividad a tus posibilidades.


  • Camina: andar cada día unos quince a veinte minutos y subir alguna cuesta o escalera es uno de los ejercicios físicos más sencillos y efectivos. Además, tiene el atractivo añadido de que es fácilmente adaptable a nuestra vida diaria. Caminar favorece el control del ritmo cardíaco, la capacidad de resistencia aeróbica y el estado físico general. Al mismo tiempo, mejora tu tipo y ayuda a adelgazar. Esta actividad física tan simple es particularmente conveniente para los fumadores, ya que está comprobado que mientras caminamos las ganas de fumar desaparecen de forma natural.
  • Corre: Con el sudor se eliminan gran cantidad de toxinas y residuos. Esto te conviene si estás dejando el tabaco. Además, corriendo se mejora la circulación general y, a largo plazo, también el funcionamiento del metabolismo, lo que fortalece el organismo y ayuda a prevenir muchas enfermedades. Sin embargo, antes de empezar conviene tener una condición física adecuada, que puede desarrollarse fácilmente con un entrenamiento de base progresivo que te permita acceder a correr sin riesgo de lesiones.
  • Nada: La natación es relajante y moviliza toda la columna. Incide sobre el aparato circulatorio, masajeándolo y renovando la sangre estancada. Así se hace más dinámico el intercambio gaseoso a través de la respiración. Además, regula la tensión arterial, reconstituye la capacidad pulmonar disminuida por el consumo de nicotina y favorece la oxigenación general del organismo. Asimismo, también eleva el nivel del sistema endocrino y el metabolismo, con el consiguiente fortalecimiento del sistema inmunológico.
  • Monta en bici. Es una actividad sin impacto en las articulaciones, por lo cual resulta ideal para las personas que desde hace mucho tiempo no practican ningún deporte y para las que tengan exceso de peso o problemas articulares. Al aire libre o en casa (con una bicicleta estática), es un ejercicio ideal para fortalecer nuestro cuerpo y prevenir las enfermedades coronarias, ya que nos permite ejercitar nuestra resistencia aeróbica y activar nuestra circulación sin ningún tipo de perjuicio. Con el ciclismo obtenemos todos los beneficios del trabajo aeróbico al mismo tiempo que evitamos en gran medida los riesgos de lesión.
  • Haz estiramientos. Los ejercicios de flexibilidad no solamente estiran tus músculos, sino que también te ayudan a relajar el sistema nervioso y estimulan la secreción de hormonas que flexibilizan los capilares, elemento muchas veces rígido en individuos con el hábito de fumar. Esto favorece la circulación de la sangre y el intercambio gaseoso a través de la respiración.
  • Ejercicios Respiratorios. Entrénate en el control y la relajación de tu cuerpo y llena tu cuerpo de oxígeno. Cuando tengas ganas de fumar será fundamental que sepas mantenerte tranquilo y que controles la situación. Este tipo de ejercicios pueden ayudarte.

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