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01. Toma zumos naturales
Empecemos a enumerar cualidades de los zumos naturales: aportan vitaminas y minerales, son refrescantes y una forma alternativa de tomar fruta. Eso sí, debes tomarlos recién exprimidos para aprovechar al máximo sus propiedades.
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02. Con un extra de calcio
Te sugerimos que para tus zumos cuentes con un ingrediente que no falta en ninguna nevera: la leche. Puedes mezclarla con plátano, fresas o sandía. ¿Un ejemplo?, mezcla plátano con leche, algo de canela y hielo en polvo. ¡Todo a la batidora!
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03. Refrescantes: añádeles hielo picado
Para una combinación sin calorías de más, mezcla frutas con agua o, mucho mejor, con hielo picado. Y para que no quede aguado, te sugerimos un truco: trocea la fruta y congélala. Piña, fresas, melocotones, mangos... luego haz batidos al gusto.
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04. Frutas de base
Los zumos de algunas frutas son una buena base sobre la que añadir otros. Dos ejemplos son el jugo de la piña y la naranja. El primero va bien con frutas tropicales, como la papaya y el mango. El segundo quedará estupendo con zumo de fresas y azúcar.
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05. Atractivos para los niños: con gaseosa
Aunque los zumos no deben sustituir a la fruta en una dieta infantil, sí son un buen método para hacer que la tomen. Además, los niños pueden colaborar en su preparación. Para hacerlos parecidos a un refresco, prueba a mezclarlos con gaseosa.
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06. La utilidad del limón
Con limón harás limonadas naturales, mezclándolo con agua bien fresca y azúcar, pero tiene más usos. Empléalo para que no se oxiden los zumos que hagas con frutas como la manzana o el plátano. Con algo de limón, el color del zumo no se estropeará.
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07. Más que fruta, ¡añade hortalizas al zumo!
Los zumos de hortalizas también son ricos en vitaminas y minerales. Por tanto, ¡son una buena opción! Una receta: mezcla zanahorias con zumo de naranja y plátano, o con manzanas, si prefieres. ¿Más ideas?, apio y tomate también son aptos para zumos.
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08. Sin azúcares añadidos
Preparar tus propios zumos te da el privilegio de saber exactamente qué consumes y en qué cantidad. No sucede lo mismo con los zumos industriales, cuyo consumo excesivo está desaconsejado, entre otras cosas, por sus azúcares añadidos.




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