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01. Tenla siempre a mano
Si trabajas en una oficina, convierte el agua en tu compañera de mesa: beberás sin darte cuenta. En casa tenla bien visible, dejándola en las habitaciones en las que pases más horas. Y si pasas mucho tiempo en la calle, lleva siempre un botellín en tu bolso o mochila.
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02. Una alarma como recordatorio
Si tu problema es que, simplemente, no te acuerdas de beber agua, tal vez te sea útil programar una alarma en tu reloj, móvil u ordenador para que recuerdes cuántos vasos de agua has tomado. Puedes decidir que suene antes de comer, a media tarde...
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03. Conviértelo en un hábito
Otra manera de beber más agua es incorporándola a tus rutinas, asociándola a varios momentos del día. Por ejemplo, puedes tomar un vaso antes de salir de casa, mientras comes o lees, al llegar a la oficina, al volver del trabajo, antes de irte a dormir...
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04. Con limón o en infusiones
Si lo que provoca que casi no bebas agua es que no sabe a nada, aromatízala con un chorrito de limón o de naranja o prueba el agua con gas, con más cuerpo que la 'convencional'. Otra opción: beberla en infusiones, tanto frías como calientes.
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05. Haz más ejercicio y aumentará tu sed
Aumenta tu nivel de actividad física y obtendrás un beneficio doble. Te sentirás más en forma y, al mismo tiempo, beberás más. Al hacer deporte tu cuerpo te pedirá agua de forma natural, tanto durante como después del esfuerzo físico.




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