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Para beber, agua con gas
El ácido carbónico que contiene el agua con gas estimula la secreción de jugos gástricos, y esto actúa favoreciendo una buena digestión. Te conviene tomarla si sufres de digestiones lentas, pero no si la causa del malestar son los gases.
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Ni fritos ni picantes
¿Qué crees que cuesta más digerir, un pescado con verduritas a la plancha o un plato combinado de patatas fritas con bistec? Para responder sólo hace falta el sentido común. Utilízalo y no abuses de fritos, grasas o alimentos muy picantes.
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Brócoli y coliflor, con moderación
Las verduras, en general, son fáciles de digerir, pero no todas. La coliflor, el brócoli o las coles de Bruselas, por ejemplo, pueden generar gases y flatulencias en algunas personas, haciendo que las digestiones sean más pesadas.
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De postre, yogur o piña fresca
Finaliza tus menús con estos alimentos sobre todo si has comido mucha carne. ¿El motivo? Ambos ayudan a digerir mejor las proteínas. La piña gracias a una enzima llamada bromelina y el yogur debido a las bacterias vivas que contiene.
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La siesta, mejor en el sofá
No te tumbes inmediatamente después de comer. Estar totalmente estirado favorece el reflujo gastroesofágico, un síntoma frecuente en las digestiones pesadas. Si no puedes renunciar a la siesta elige el sofá en vez de la cama y procura que no dure más de 20 minutos.




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