Servilletas de tela, platos de cerámica y sillas donde sentarse, todo está preparado para una comida en toda regla, o eso es lo que percibimos. No sucede lo mismo cuando las servilletas son de papel, los vasos de plástico y el plan consiste en comer de pie, como si sólo estuviéramos tomando un snack. Al parecer, nos servimos más comida y consumimos más calorías si nos encontramos con la primera presentación, mientras que el consumo es menor en el segundo caso, cuando la situación parece dispuesta para tomar un tentempié.
Esta es la conclusión de un estudio publicado en la revista International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity, que intenta establecer, con la colaboración de 122 estudiantes de Estados Unidos, la relación entre cuánta comida nos servimos y consumimos y el escenario en que nos encontramos.
La prueba se hizo con quesadillas, pizza y alas de pollo, que se comen tanto con las manos como con cubiertos.
¿Una porción de pizza es comida o snack?
La prueba consistió en dividir al grupo en dos, unos se encontraron con la 'mesa puesta' y los otros con el ambiente informal. Eso sí, a todos se les ofreció el mismo menú, conformado por alimentos que tanto pueden comerse con cubiertos como con las manos y que, por tanto, pueden encajar en ambas situaciones. Así, los estudiantes tuvieron que servirse ellos mismos la cantidad que consideraron apropiada de quesadillas, pizza y alitas de pollo.
Como resultado, los participantes del primer grupo consumieron un 27% más de calorías que los del segundo grupo (532 calorías de media en el grupo de la presentación formal frente a las 416 del segundo caso).
Lo curioso, para los autores, es el papel que el hambre de los chicos jugó en el experimento. Fueron los participantes más hambrientos los que realmente se dejaron llevar y consumieron más calorías en el escenario planteado para una comida formal. Al parecer, el hambre hace que se dejen de lado otros reparos que podrían frenar el consumo de alimentos y, por tanto, son estos casos los que mejor establecen la influencia del entorno en las calorías que tomamos.
Según la investigación, queda clara la relación entre escenario formal y mayor consumo de calorías, aunque faltaría determinar si los participantes que se encontraron con el escenario informal compensaron el menor número de calorías haciendo una 'comida completa' tras este experimento.
Fuente: International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity
Como resultado, los participantes del primer grupo consumieron un 27% más de calorías que los del segundo grupo (532 calorías de media en el grupo de la presentación formal frente a las 416 del segundo caso).
Lo curioso, para los autores, es el papel que el hambre de los chicos jugó en el experimento. Fueron los participantes más hambrientos los que realmente se dejaron llevar y consumieron más calorías en el escenario planteado para una comida formal. Al parecer, el hambre hace que se dejen de lado otros reparos que podrían frenar el consumo de alimentos y, por tanto, son estos casos los que mejor establecen la influencia del entorno en las calorías que tomamos.
Según la investigación, queda clara la relación entre escenario formal y mayor consumo de calorías, aunque faltaría determinar si los participantes que se encontraron con el escenario informal compensaron el menor número de calorías haciendo una 'comida completa' tras este experimento.
Fuente: International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity




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Comentarios
cuando hay hambre hay hambre... a mi ya me pueden poner todo en plan pitimini o a lo guarro k el instinto animal tira mucho
buf, pues los picoteos del verano, d cervecita, patatitas d verano... a mí me han hecho un flotador en la cintura que no veas