El té verde es uno de los remedios herbales más eficaces para el control del peso. ¿Pero cuál es el mecanismo fisiológico que explica este beneficioso efecto? Científicos de la Universidad de Penn State (EE. UU.) han investigado la acción de uno de sus antioxidantes, la epigalocatequina-3-galato (EGCG) en ratones obesos.
Tras alimentar con una dieta idéntica y rica en grasas a dos grupos de ratones durante 9 semanas, variaron los menús por grupos. El primero siguió con el preparado habitual mientras que al segundo se le añadió un suplemento de EGCG. ¿El resultado? Un mes y medio después el grupo que consumía el antioxidante del té verde redujo su ganancia de peso en un 44%. Una de las claves que puede explicar este dato es el hecho de que el nivel de grasa en sus heces aumentó en un 29% respecto al grupo que no consumió el antioxidante. “Este incremento sugiere que la EGCG reduce la absorción de los lípidos”, afirman los autores en el informe.
Detrás de esta menor absorción puede esconderse la acción de las EGCG sobre la lipasa pancreática, la enzima encargada de que el organismo absorba y aproveche las grasas de los alimentos. Parece ser que este antioxidante inhibe la acción de esta enzima, reduciendo la absorción de lípidos total, se apunta en la investigación.
¿Pueden extrapolarse estos resultados a los humanos? Aunque son necesarios futuros estudios al respecto, investigaciones previas han concluido que tomar una taza de té verde al día puede reducir el peso corporal y el IMC en humanos. Por tanto, como aconseja Joshua Lambert, autor principal del informe, no está de más agregar una taza de té verde a una dieta sana y un estilo de vida activo.
Fuente: Obesity
Tras alimentar con una dieta idéntica y rica en grasas a dos grupos de ratones durante 9 semanas, variaron los menús por grupos. El primero siguió con el preparado habitual mientras que al segundo se le añadió un suplemento de EGCG. ¿El resultado? Un mes y medio después el grupo que consumía el antioxidante del té verde redujo su ganancia de peso en un 44%. Una de las claves que puede explicar este dato es el hecho de que el nivel de grasa en sus heces aumentó en un 29% respecto al grupo que no consumió el antioxidante. “Este incremento sugiere que la EGCG reduce la absorción de los lípidos”, afirman los autores en el informe.
El té verde es muy rico en sustancias antioxidantes.
¿Pueden extrapolarse estos resultados a los humanos? Aunque son necesarios futuros estudios al respecto, investigaciones previas han concluido que tomar una taza de té verde al día puede reducir el peso corporal y el IMC en humanos. Por tanto, como aconseja Joshua Lambert, autor principal del informe, no está de más agregar una taza de té verde a una dieta sana y un estilo de vida activo.
Fuente: Obesity




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Comentarios
Me ha encantado el post y enhorabuena por su blog. Sólo recomendar un té verde que he encontrado por aquí en estos días frios en casa, la página es www.shinzen.es totalmente recomendable, me enviarón un té verde japonés que nunca en mi vida había probado, era excelente. Espero os guste y os sirva. Saludos