La dieta mediterránea enriquecida con nueces puede ser útil en el tratamiento del síndrome metabólico. A esta conclusión llega un estudio publicado en la revista Archives of Internal Medicine por investigadores españoles coordinados desde la Universidad Rovira i Virgili, en Reus (Tarragona), que han comparado este tipo de dieta con las bajas en grasas.
En concreto, el 13,7% de los afectados por síndrome metábolico que siguen una dieta mediterránea y consumen nueces notan mejorías en su trastorno, según remarcan los expertos.
Un puñadito de nueces al día es muy saludable.
Metodología del estudio
En la investigación han participado 1.224 voluntarios con síndrome metábolico de entre 55 y 80 años. Para evaluar los posibles beneficios de las diferentes dietas dividieron a los participantes en tres grupos:
- El primer grupo consumió una dieta baja en contenido de grasas.
- El segundo grupo siguió una dieta mediterránea, en la que consumió un litro a la semana de aceite de oliva.
- El tercer grupo siguió la misma dieta mediterránea, a la que añadió el consumo de 30 gramos diarios de nueces.
En ninguno de los tres grupos se restringieron las calorías de la dieta.
Al cabo de un año se evaluó el estado de salud de los participantes:
- En el grupo 1 (dieta baja en grasas) habían mejorado de su síndrome metabólico el 2% de los participantes.
- En el grupo 2 (dieta mediterránea con inclusión del aceite de oliva), el 6,7% de los participantes mejoró el trastorno.
- En el grupo 3 (dieta mediterránea más nueces diarias) el porcentaje de participantes que mejoraron del síndrome metabólico subió hasta el 13,7%.
Características del síndrome metabólico
Como síndrome metabólico se define la coincidencia en un individuo de múltiples anormalidades metabólicas asociadas a trastornos cardiovasculares, de modo especial a la enfermedad coronaria.
Los componentes del síndrome metabólico son:
Los componentes del síndrome metabólico son:
- Intolerancia a la glucosa.
- Obesidad central.
- Alteraciones de los lípidos o “dislipidemia” (en las que se incluye el aumento de los triglicéridos).
- Disminución del colesterol HDL e incremento del colesterol LDL.
- Hipertensión arterial.
- Aumento de los factores que promueven la trombosis.
- Riesgo de ateroesclerosis.
Fuente: Archives of Internal Medicine




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