Aunque es habitual encontrar en las etiquetas de alimentos información sobre su contenido en nutrientes, hasta el momento estas tablas no eran obligatorias en nuestro país. La Unión Europea (UE) da ahora un paso más hacia la normalización del etiquetado aprobando una nueva normativa que obliga a los fabricantes a incluir los niveles de grasa, azúcar y sal en los envases de sus productos para que los consumidores puedan hacer una compra más saludable.
La medida no es gratuita, si tenemos en cuenta que la mitad de los adultos europeos sufren sobrepeso o son obesos, según publica la BBC, y pretende ayudar al consumidor a tomar decisiones de compra estando bien informado. Los datos de los envases, por tanto, deben ser claros, legibles y fáciles de comparar entre sí, para que lleguemos a leerlos y resulten de alguna utilidad. Así, para hacer las etiquetas más legibles se establece un tamaño mínimo de letra de 1,2 mm (o de 0,9 mm en caso de que la superficie imprimible sea de menos de 80 cm2).
Tal y como recoge la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), será obligatorio incluir en el envase el contenido de energía, grasas, grasas saturadas, carbohidratos -haciendo referencia específica a los azúcares- proteínas y sal por cada 100 ml o 100 g, aunque también puede indicarse el porcentaje de la cantidad diaria recomendada (CDR). Este segundo método supone ofrecer los datos en forma de porcentaje, indicando, por ejemplo, qué cantidad de la sal que se puede consumir en un día incluye un determinado alimento.
En caso de que se utilice aceite para su elaboración no bastará con informar sobre si es de origen vegetal o animal, también habrá que especificar el tipo de aceite (de oliva, de girasol, de palma...). Esto puede ayudar al consumidor a identificar si el producto contiene o no grasas trans, ya que de momento no es obligatorio indicar por separado la cantidad de este tipo de grasas saturadas.
La norma, además, implicará cambios para el etiquetado de las carnes, ya que será obligatorio indicar la procedencia de la carne de cerdo, de ternera, de cordero y de aves. Sin embargo, quedarán libres de seguir las indicaciones sobre niveles de nutrientes el vino, la cerveza, los licores y las bebidas alcohólicas aromatizadas, atendiendo las peticiones de algunos países como España, Francia, Italia, Alemania, Portugal o Grecia.
Los alérgicos también ganan mucho con este nuevo reglamento, que obliga a indicar claramente la presencia de alérgenos alimentarios en las etiquetas.
La industria de la alimentación deberá aplicar esta normativa en un máximo de cinco años.
Fuentes: Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) | BBC Health | Parlamento Europeo
El primer paso es conseguir que los consumidores leamos las etiquetas.
Tal y como recoge la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), será obligatorio incluir en el envase el contenido de energía, grasas, grasas saturadas, carbohidratos -haciendo referencia específica a los azúcares- proteínas y sal por cada 100 ml o 100 g, aunque también puede indicarse el porcentaje de la cantidad diaria recomendada (CDR). Este segundo método supone ofrecer los datos en forma de porcentaje, indicando, por ejemplo, qué cantidad de la sal que se puede consumir en un día incluye un determinado alimento.
En caso de que se utilice aceite para su elaboración no bastará con informar sobre si es de origen vegetal o animal, también habrá que especificar el tipo de aceite (de oliva, de girasol, de palma...). Esto puede ayudar al consumidor a identificar si el producto contiene o no grasas trans, ya que de momento no es obligatorio indicar por separado la cantidad de este tipo de grasas saturadas.
La norma, además, implicará cambios para el etiquetado de las carnes, ya que será obligatorio indicar la procedencia de la carne de cerdo, de ternera, de cordero y de aves. Sin embargo, quedarán libres de seguir las indicaciones sobre niveles de nutrientes el vino, la cerveza, los licores y las bebidas alcohólicas aromatizadas, atendiendo las peticiones de algunos países como España, Francia, Italia, Alemania, Portugal o Grecia.
Los alérgicos también ganan mucho con este nuevo reglamento, que obliga a indicar claramente la presencia de alérgenos alimentarios en las etiquetas.
La industria de la alimentación deberá aplicar esta normativa en un máximo de cinco años.
Fuentes: Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) | BBC Health | Parlamento Europeo




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