El ácido fólico, folato o ácido pteroil-L-glutámico, también conocido como vitamina B9, es una vitamina hidrosoluble necesaria para la formación de proteínas estructurales y hemoglobina (y por eso necesaria para la formación de los glóbulos rojos).
El folato se presenta naturalmente en los alimentos, mientras que el ácido fólico es su forma sintética, es decir, se fabrica en un laboratorio. Ambos tienen la misma función en el cuerpo, y su presencia es importante para la correcta formación de las células sanguíneas (componente de algunas enzimas necesarias para la formación de glóbulos rojos) y prevenir la anemia. Su presencia en el organismo está muy relacionada con la de la vitamina B12.
El ácido fólico se puede obtener de las carnes y del hígado, así como también de verduras verdes oscuras (espinacas, espárragos, radiccio, etc.), cereales integrales (trigo, arroz, maíz, etc.), legumbres y de las patatas. En caso de no tomar las cantidades necesarias de ácido fólico en la dieta, los especialistas recomiendan consumir un suplemento de 400 microgramos de este compuesto diariamente.
El ácido fólico se puede obtener de las carnes y del hígado, así como también de verduras verdes oscuras (espinacas, espárragos, radiccio, etc.), cereales integrales (trigo, arroz, maíz, etc.), legumbres y de las patatas. En caso de no tomar las cantidades necesarias de ácido fólico en la dieta, los especialistas recomiendan consumir un suplemento de 400 microgramos de este compuesto diariamente.
Ácido fólico y embarazo
Su insuficiencia en los humanos es muy rara. Las causas de su carencia son una mala alimentación y un déficit de hidratación del folato genético, que es asintomático hasta que la mujer se queda embarazada. Si la mujer tiene suficiente ácido fólico en el organismo antes de quedar embarazada, esta vitamina puede prevenir deformaciones en la placenta que supondrían el aborto, defectos de nacimiento en el cerebro (anencefalia) y la columna vertebral (espina bífida) del bebé por mal cierre del tubo neural en los extremos cefálico y caudal respectivamente. Su carencia provoca anemia y trastornos digestivos e intestinales, entre otros.
Si el feto sufre déficit de ácido fólico durante la gestación también puede padecer anemia megalobástica, ser prematuro o presentar bajo peso al nacer. La madre con déficit de ácido fólico puede sufrir eclampsia, un proceso que cursa con hipertensión y albuminuria. El ácido fólico también ayuda a mantener una matriz sana. Por todos estos motivos es por los que se aconseja tomar suplementos de ácido fólico a las mujeres antes de la gestación.




RSS
Facebook
Twitter
Youtube


Comentarios