Elimina el salero de tu mesa: todo son beneficios

¿Sabías que muchas personas duplican la cifra de sodio al día recomendada por la OMS? Prescindir de ella es más sencillo de lo que crees
Autor/es: Isabel Puigdueta
Actualizado el 30/04/2010
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Hipertensión Sal
 
El sodio es esencial para la vida. Sin embargo, muchas personas consumen más cantidad de la necesaria. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda limitar la ingesta total de sodio a 2,4 gramos al día, lo que equivale a unos 5 gramos de sal común. Una cifra que, en la práctica, se suele llegar incluso a duplicar.

La OMS recomienda tomar como máximo 6 gramos de sal al día.

¿Sabías que alrededor de un 10% del sodio que tomas está presente en los propios alimentos? ¿Y que otro 75% proviene de la sal que se les añade? Este producto del mar se ha utilizado como conservante y sazonador desde tiempos remotos. Buen ejemplo de ello son el jamón y otros embutidos, las salazones de pescado como el bacalao o el salmón, las conservas, las aceitunas o los quesos. La mayoría de alimentos precocinados y snacks como las patatas fritas también son ricos en sodio. Además, la industria alimentaria utiliza ciertos aditivos que contienen sodio como el glutamato, la sacarina o los carbonatos de las bebidas con gas.
 
¿Por qué conviene no abusar de él?
La hipertensión (tener la presión alta) es un factor de riesgo para la salud. Una vez instaurada, esta enfermedad no se puede eliminar, pero sí controlar. En nuestro país se calcula que más de un 20% de los adultos padece hipertensión.

Valores normales de tensión:
  • Tensión sistólica < 140 mm Hg
  • Tensión diastólica < 90 mm Hg
Limitar la ingesta diaria de sodio ayuda a prevenir este trastorno y a mantenerlo a raya cuando ya ha aparecido. Pero esto no es todo: también disminuye el riesgo de accidentes cardiovasculares (como el infarto de miocardio) o cerebrovasculares (como el ictus). Para conseguirlo incrementa el consumo de frutas y verduras, modera la cantidad de sal que añades al cocinar y tampoco abuses del salero en la mesa. Antes de sazonar un alimento, párate a pensar si realmente es necesario, porque seguro que muchas veces lo haces simplemente por costumbre. Pero nunca es tarde para comenzar a apreciar el sabor original del alimento (que se mantiene con cocciones como el vapor o la plancha) o educar al paladar con otros condimentos como:
  • Vinagre y limón.
  • Ajo, cebolla, cebolleta y puerro.
  • Hierbas aromáticas: albahaca, hinojo, comino, estragón, tomillo, orégano, perejil.
  • Especias: pimienta, pimentón, azafrán.
  • Mezclas de especias y hierbas aromáticas desecadas y pulverizadas.
  • Aceites aromáticos.
     

Comentarios

avatar-Selena
Selena 14/04/2010

A mí me encantan las hierbas de provenza como condimento. Pegan con todo: carnes, pescados, pizzas... Probadlas y no echaréis tanto de menos la sal!

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