Tomar zumo de naranja regularmente baja la presión sanguínea y la causa no hay que buscarla en la vitamina C, el archiconocido nutriente asociado a este alimento, sino que podría deberse a un flavonoide. Esta es la conclusión de un estudio publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition cuyos autores creen que merece la pena analizar al detalle las propiedades de un alimento tan consumido como el zumo de naranja y, por extensión, de los cítricos.
Para ello, se han fijado en el efecto sobre la salud vascular de un flavonoide concreto y muy presente en este producto, la hesperidina. El zumo de naranja y los cítricos, pues, pasan a engrandar la lista de alimentos que van siendo analizados por su importante contenido en flavonoides.
La salud vascular puede mejorar si se toma zumo de forma regular.
Flavonoides: buenos para el corazón
El chocolate, el cacao, el té verde, o la proteína aislada de la soja son productos ricos en determinados flavonoides y que tienen efectos beneficiosos para la salud cardiovascular. Los estudios les han atribuido la capacidad de mejorar el colesterol LDL (o “malo”), la presión sanguínea o la disfunción endotelial, con efectos negativos sobre enfermedades como la hipertensión.
Los autores de la investigación reivindican en su estudio atención para otros flavonoides que están presentes en la dieta diaria, entre ellos, los que se encuentran en los cítricos.
Para comprobar los efectos en la salud de uno de ellos, la hesperidina, contaron con la participación en su estudio de 24 hombres, quienes tomaron a diario o bien medio litro de zumo de naranja, o bien medio litro de una bebida complementada con hesperidina o simplemente placebo, en periodos de cuatro semanas. Tanto los que bebieron zumo de naranja como los consumieron hesperidina mejoraron sus niveles de presión arterial diastólica, algo que no sucedió al grupo que tomó placebo.
Fuente: American Journal of Clinical Nutrition
Los autores de la investigación reivindican en su estudio atención para otros flavonoides que están presentes en la dieta diaria, entre ellos, los que se encuentran en los cítricos.
Para comprobar los efectos en la salud de uno de ellos, la hesperidina, contaron con la participación en su estudio de 24 hombres, quienes tomaron a diario o bien medio litro de zumo de naranja, o bien medio litro de una bebida complementada con hesperidina o simplemente placebo, en periodos de cuatro semanas. Tanto los que bebieron zumo de naranja como los consumieron hesperidina mejoraron sus niveles de presión arterial diastólica, algo que no sucedió al grupo que tomó placebo.
Fuente: American Journal of Clinical Nutrition




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