El consumo frecuente de comida rápida (tres o más veces por semana) se da en el 24% de los chicos y en el 21% de las chicas. Este hábito, a medida que los jóvenes crecen, se incrementa entre los chicos (33%) y no aumenta significativamente entre las chicas (23%), según un estudio publicado en la revista Journal of Adolescent Health.
La educación, fundamental
Así, se detecta una elevada prevalencia del consumo de este tipo de comida (hamaburguesas, patatas fritas...) entre los chicos y chicas adolescentes y jóvenes, un dato obtenido en una investigación cuyo objetivo era describir los cambios en el consumo de comidas rápidas durante la transición de la adolescencia a la juventud.
Por este motivo, sus autores recomiendan que los profesionales de la salud deben educar a los adolescentes acerca de los riesgos de este tipo de alimentos, ricos en grasas, ya que forman parte de una dieta de baja calidad que propicia el sobrepeso y la obesidad.
Fuente: Journal of Adolescent Health (2008)
Se recomienda advertir a los jóvenes sobre los efectos perjudiciales de la comida rápida.
Por este motivo, sus autores recomiendan que los profesionales de la salud deben educar a los adolescentes acerca de los riesgos de este tipo de alimentos, ricos en grasas, ya que forman parte de una dieta de baja calidad que propicia el sobrepeso y la obesidad.
Fuente: Journal of Adolescent Health (2008)




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