Cuando nos encontramos frente a sociedades bien alimentadas como la nuestra, la cuestión ya no es si hay que consumir fruta y verdura, que sí, sino hasta qué punto aumentar más y más el consumo de estos alimentos será lo que disminuya nuestro riesgo de enfermar. Los científicos llevan 30 años investigando sobre la posibilidad de que comer fruta y hortalizas rebaje los riesgos de sufrir cáncer. Pasadas tres décadas, un reciente artículo revisa las investigaciones más importantes publicadas sobre el tema en los últimos años. Su conclusión: es poco probable que la fruta y la verdura tengan un efecto protector generalizado frente a esta enfermedad, aunque su consumo sigue siendo necesario.
Los datos se han publicado en la revista British Journal of Cancer y sus autores vienen a decir que aunque en nuestra sociedad se produjera un aumento global del consumo de vegetales, eso no se trasladaría en una disminución de las tasas de cáncer en la población. Sin embargo, sería más importante poner énfasis en combatir la obesidad, el tabaquismo y el consumo elevado de alcohol, como factores de riesgo comprobados de distintos tipos de cáncer.
Comer fruta y verdura es fundamental, como lo es combatir la obesidad, el tabaquismo o el consumo elevado de alcohol.
¿Qué nutriente previene cada enfermedad?
Así como la relación entre tabaco y cáncer está constatada, los autores indican que en el caso de la relación preventiva del consumo de fruta y verduras todavía queda mucho por investigar. Para ello hace falta un buen conocimiento sobre cómo actúan las diferentes clases de cáncer, para relacionarlas con el nutriente que realmente puede tener un efecto sobre las mismas.
El cáncer de mama sería uno de los tipos sobre los que sí hay información, y por tanto pueden hacerse hipótesis plausibles sobre qué nutriente sería capaz de combatirlo. Por ejemplo, se cree que las isoflavonas de la soja tendrían un efecto protector ante esta enfermedad. Según los autores, una vez se tienen unas hipótesis de partida fundamentadas, éstas deben comprobarse con investigaciones centradas en un nutriente concreto y su efecto en un tipo determinado de cáncer, durante un periodo lo suficientemente largo.
Fuente: British Journal of Cancer
El cáncer de mama sería uno de los tipos sobre los que sí hay información, y por tanto pueden hacerse hipótesis plausibles sobre qué nutriente sería capaz de combatirlo. Por ejemplo, se cree que las isoflavonas de la soja tendrían un efecto protector ante esta enfermedad. Según los autores, una vez se tienen unas hipótesis de partida fundamentadas, éstas deben comprobarse con investigaciones centradas en un nutriente concreto y su efecto en un tipo determinado de cáncer, durante un periodo lo suficientemente largo.
Fuente: British Journal of Cancer




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Comentarios
Bueno daño no nos van a hacer, eso seguro
que ganas de que no haya humo de tabaco en los bares y restaurantes