¿Sabes qué alimentos suelen contener grasas trans? Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, la mayor fuente de ácidos grasos trans en alimentos comerciales consumidos por la población española son los de tipo 'fast-food' (hamburguesas, patatas fritas), aperitivos (snacks), productos de bollería industrial, margarinas y sopas deshidratadas. Los cereales de desayuno y los helados también suelen estar elaborados con este tipo de grasas.
De hecho, incluso tú mismo puedes generarlas. Si fríes los alimentos en aceite demasiado caliente o lo reutilizas una y otra vez, el proceso de oxidación hace que la estructura del aceite se modifique, provocando la formación de grasas trans.
Pero... ¿qué son realmente las grasas trans? ¿Cómo nos perjudican? ¿Por qué se siguen utilizando si son tan malas para la salud?
Los productos de aperitivo suelen ser ricos en grasas trans.
Pero... ¿qué son realmente las grasas trans? ¿Cómo nos perjudican? ¿Por qué se siguen utilizando si son tan malas para la salud?
Cómo un aceite vegetal se convierte en trans
Que las grasas trans no son buenas para la salud no es nada nuevo. La OMS y la FAO ya lo advertían en un informe conjunto de 2003. Siete años después, en España seguimos sin poder identificar claramente el contenido de este tipo de grasas en los alimentos.
La materia prima de las grasas trans son los aceites vegetales (de girasol, de soja...), en principio buenos para el corazón. Entonces, ¿qué hace que se conviertan en una bomba de relojería para la salud, aumentando hasta el doble la posibilidad de sufrir un infarto de miocardio?
La respuesta está en un proceso llamado hidrogenación: al añadir átomos de hidrógeno a estos aceites, se logra que las grasas líquidas se transformen en sólidas. Esto permite mejorar la textura de los alimentos y que se conserven por más tiempo, algo a lo que las empresas de alimentación parecen no estar dispuestas a renunciar. Aunque el precio a pagar puede ser caro.
Está demostrado que un consumo excesivo de este tipo de grasas aumenta el colesterol malo y disminuye el bueno. Algunos estudios van más allá y hablan incluso de una mayor posibilidad de padecer cáncer de mama en las mujeres o diabetes tipo 2.
La materia prima de las grasas trans son los aceites vegetales (de girasol, de soja...), en principio buenos para el corazón. Entonces, ¿qué hace que se conviertan en una bomba de relojería para la salud, aumentando hasta el doble la posibilidad de sufrir un infarto de miocardio?
La respuesta está en un proceso llamado hidrogenación: al añadir átomos de hidrógeno a estos aceites, se logra que las grasas líquidas se transformen en sólidas. Esto permite mejorar la textura de los alimentos y que se conserven por más tiempo, algo a lo que las empresas de alimentación parecen no estar dispuestas a renunciar. Aunque el precio a pagar puede ser caro.
Está demostrado que un consumo excesivo de este tipo de grasas aumenta el colesterol malo y disminuye el bueno. Algunos estudios van más allá y hablan incluso de una mayor posibilidad de padecer cáncer de mama en las mujeres o diabetes tipo 2.
Claves para detectarlas
Para identificar su presencia en los alimentos, fíjate bien en las etiquetas. Si aparecen las frases “grasas hidrogenadas” o “grasas parcialmente hidrogenadas”, es que tienen grasas trans. ¿Podemos saber en qué porcentaje? Lamentablemente no. La cantidad depende del grado de hidrogenación, que es muy variable. Por lo tanto, la mera presencia de aceite parcialmente hidrogenado en la lista de ingredientes no indica cuántas grasas trans contiene el producto.
Algunos países, como Estados Unidos, ya no tienen este problema. Desde 2006 es obligatorio que en las etiquetas aparezca la cantidad de grasas trans, y con este nombre. Otros, como Dinamarca, han marcado el límite máximo de ácidos grasos trans en un 2%. Siguiendo esta línea, la nueva Ley Española de Seguridad Alimentaria, cuyo anteproyecto ya ha sido aprobado por el Gobierno, prevé disminuir el porcentaje de este tipo de grasas en los productos.
Recuerda: revisa las etiquetas de los alimentos que consideres “sospechosos” y tómalos sólo puntualmente. No hacer de ellos la base de tu dieta es una buena forma de cuidarse.
Las grasas trans se usan para mejorar la textura y la conservación de los alimentos.
Recuerda: revisa las etiquetas de los alimentos que consideres “sospechosos” y tómalos sólo puntualmente. No hacer de ellos la base de tu dieta es una buena forma de cuidarse.




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Comentarios
como puede ser k estemos tan poco protegidos? y k nadie diga nada? yo soy la primera desinformada pero ya veo k hay k coger el toro por los cuernos
No tenía ni idea de lo de los cereales. Pensaba que sólo las tenian las patatas fritas!!!!
deberian indicarlo en los envoltorios lo de las grasas trans, sin duda
buenass, tengo muy claro lo de localizar las grasas hidrigenadas, pero mi pregunta es: ¿si sólo aparece en la etiqueta "grasas vegetales"? ¿pueden ser estas hidrogenadas? que lio madre mia...
saludossss
Yo compro desde hace algún tiempo galletas de la marca Arluy por que es una de las marcas más comprometidas con la alimentación saludable... y no sólo de palabra. No hidrogenan el aceite y utilizan en la elaboracion de muchas de sus galletas aceite de girasol alto oleico que es beneficioso para los vasos sanguíneos y el corazón. No tenía ni idea! Y lo de leer las etiquetas es buen consejo, pero hay que entender lo que se lee y si no es por post como estos a veces no sabemos muy bien a qué hacen referencia algunos términos.
Una información muy útil.
Muchas gracias!!