Comida enlatada, ¿un riesgo para la salud?

Consumirla con frecuencia aumenta los índices de BPA, un compuesto químico vinculado a trastornos como la diabetes o la obesidad
Autor/es: Redacción
Actualizado el 23/11/2011
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El ritmo de vida actual provoca que muchas personas, por falta de tiempo, recurran a comidas enlatadas con frecuencia para solucionar la comida o la cena. ¿Pero sabías que esta conducta puede aumentar en más de un 1.000% la concentración en tu organismo de un contaminante llamado BPA? Un estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard ha llegado a esta conclusión, sorprendente incluso para sus propios autores.

Los investigadores dividieron a 75 adultos en dos grupos: el primero tomó sopa de verduras natural una vez al día y el segundo sopa de verduras en lata. Tras cinco días siguiendo esta dieta los investigadores observaron que, en el segundo grupo, los índices de BPA en orina aumentaron en un 1.221% en comparación con los del grupo de control. La cantidad de este componente en los que habían comido sopa casera era de 1.1 microgramos por litro frente al 20.8 del otro grupo.

El bisfenol A se utiliza para evitar la oxidación de las latas de conserva.

Si tenemos en cuenta que un gran número de estudios sostienen que la concentración de este compuesto en orina suele ser de 2 microgramos por litro, la pregunta lógica es: ¿pueden estas altas concentraciones tener consecuencias para la salud? De momento es algo que los investigadores desconocen, por ello apuestan por llevar a cabo más estudios al respecto. Aunque aclaran, eso sí, que este pico de BPA (conocido también como bisfenol A) es temporal y que los índices vuelven a la normalidad al cabo de horas o días.

El BPA altera nuestras hormonas
El bisfenol A es un disruptor endocrino y se sospecha que puede acabar alterando el funcionamiento de nuestro sistema hormonal. Se utiliza en la parte interna de las latas de conserva para que éstas no se oxiden y también en la elaboración de plásticos. De hecho, hace tan solo unos meses la Unión Europea prohibió la comercialización de biberones con bisfenol A por los posibles efectos que puede tener en los bebés.

En los adultos, estudios anteriores han hallado una posible relación entre el BPA y la aparición de trastornos cardiovasculares, diabetes y obesidad. Según el doctor Miguel Porta, autor del libro “Nuestra contaminación interna. Concentraciones de CTP en la población española”, todavía no hay estudios suficientes que demuestren cúal es el nivel de bisfenol A que puede llegar a ser tóxico para los humanos. Y aunque sostiene que hay pocos estudios con humanos al respecto, “los resultados de laboratorio y con animales son sumamente preocupantes”, sentencia.

¿Qué podemos hacer nosotros ante todo esto? La precaución, de momento, es nuestra mejor arma. Para reducir la exposición a este tipo de contaminantes reduce el consumo de productos enlatados y embotellados en plástico.


Fuentes: Journal of the American Medical Association (JAMA) | Escuela de Salud Pública de Harvard

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