[Actualizado el 08/11/2010 con nueva información aparecida en British Journal of Nutrition]
Obligar a la industria alimentaria a reducir los niveles de sal en los alimentos que producen es el método más eficaz para combatir los infartos y las enfermedades cardiovasculares, la primera causa de muerte a nivel mundial. Aunque se han probado otras medidas, como recurrir al consejo médico individual al paciente o incluso conseguir que la industria reduzca este ingrediente voluntariamente, obligarla por ley sería 20 veces más efectivo. Así se concluye en un estudio publicado en la revista Heart, que ha analizado cada uno de estos casos en la población de Australia.
La sal en nuestra dieta no debería sobrepasar los 5 gramos diarios. Pero, ¿controlamos el sodio que nos aportan los alimentos procesados?, ¿y las comidas que tomamos fuera de casa? En países como España, que siguen un modelo de dieta occidental, tres cuartas partes de la sal que se consume se añaden durante el procesado de los alimentos.
Y no es poca la sal que se toma en España. Según un reciente estudio de la Universidad Complutense de Madrid, publicado en British Journal of Nutrition, los españoles tomamos una media de 9,8 gramos de sal al día. Una amplia mayoría de los encuestados en el informe (en concreto, un 88,2%) sobrepasan con creces los 5 gramos recomendados, sobre todo si son hombres y su índice de masa corporal es elevado.
Esta dato podría relacionarse con otro de la investigación australiana. Sus autores consideran que las recomendaciones de médicos y dietistas a personas hipertensas o con riesgo de infarto mejoran sus hábitos sólo a corto plazo, reduciendo apenas un 0,5 % el impacto de estas enfermedades.
También se quedan cortas las medidas voluntarias que toman las empresas, instigadas por los gobiernos, pues pese a que algunas han rebajado la sal en el pan, la margarina o los cereales (tres productos de consumo extendido), esto sólo representa un descenso del 1% en el impacto. Sin embargo, y según las conclusiones del estudio, obligar a la industria a usar menos sal lo reduciría en un 18%, mejorando la salud de la población en general, incluidos los niños o los grupos con difícil acceso a la sanidad, y reduciendo costes en el sector de la salud.
Obligar a la industria alimentaria a reducir los niveles de sal en los alimentos que producen es el método más eficaz para combatir los infartos y las enfermedades cardiovasculares, la primera causa de muerte a nivel mundial. Aunque se han probado otras medidas, como recurrir al consejo médico individual al paciente o incluso conseguir que la industria reduzca este ingrediente voluntariamente, obligarla por ley sería 20 veces más efectivo. Así se concluye en un estudio publicado en la revista Heart, que ha analizado cada uno de estos casos en la población de Australia.
Algunos alimentos llevan sal para producir sed.
Y no es poca la sal que se toma en España. Según un reciente estudio de la Universidad Complutense de Madrid, publicado en British Journal of Nutrition, los españoles tomamos una media de 9,8 gramos de sal al día. Una amplia mayoría de los encuestados en el informe (en concreto, un 88,2%) sobrepasan con creces los 5 gramos recomendados, sobre todo si son hombres y su índice de masa corporal es elevado.
Esta dato podría relacionarse con otro de la investigación australiana. Sus autores consideran que las recomendaciones de médicos y dietistas a personas hipertensas o con riesgo de infarto mejoran sus hábitos sólo a corto plazo, reduciendo apenas un 0,5 % el impacto de estas enfermedades.
También se quedan cortas las medidas voluntarias que toman las empresas, instigadas por los gobiernos, pues pese a que algunas han rebajado la sal en el pan, la margarina o los cereales (tres productos de consumo extendido), esto sólo representa un descenso del 1% en el impacto. Sin embargo, y según las conclusiones del estudio, obligar a la industria a usar menos sal lo reduciría en un 18%, mejorando la salud de la población en general, incluidos los niños o los grupos con difícil acceso a la sanidad, y reduciendo costes en el sector de la salud.
¿Por qué contienen tanta sal los alimentos?
La sal añadida puede hacer más atractivos algunos productos, o fomentar el consumo de bebidas, por causar sed. Pero los autores recuerdan que la industria alimentaria no sólo tiene que centrarse en las ventas y señalan que los consumidores se adaptan gradualmente a los cambios de sabor, para convencer a las industrias reticentes a cambiar el sabor de sus alimentos.
Fuentes: Heart | British Journal of Nutrition
Para más información: Hipertensión | Post en el blog de Cristóbal Pera sobre la sal oculta de los alimentos | Sanidad quiere reducir un 20% la sal oculta de los alimentos
Fuentes: Heart | British Journal of Nutrition
Para más información: Hipertensión | Post en el blog de Cristóbal Pera sobre la sal oculta de los alimentos | Sanidad quiere reducir un 20% la sal oculta de los alimentos




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Comentarios
Si te pones a mirar las etiquetas de los alimentos flipas con todos los que llevan sal!