Los germinados son uno de los ingredientes actualmente en boga en restauración. Ensaladas, sopas, cremas, guarniciones... puedes encontrarlos en un gran número de platos. ¿Pero los usas en tu cocina? Si aún no te has atrevido con ellos, te estás perdiendo virtudes como las siguientes:
- Un alimento vivo muy nutritivo. Durante el proceso de germinación se crean una serie de enzimas que aumentan su valor nutricional. Además son un alimento vivo, por lo que sus vitaminas y minerales se mantienen intactas hasta que nos lo comemos. Su contenido en nutrientes, incluso, aumenta a medida que las semillas van germinándose. Por ejemplo, como apunta Luisa Martín en su libro “Más energía y salud con los germinados”, en solo cinco días la soja germinada aumenta su contenido en vitamina C hasta un 100%.
- Son revitalizantes y ligeros. Al ser ricos en vitamina C ayudan a fortalecer las defensas del organismo y a combatir la fatiga. Además son muy poco calóricos y saciantes, por lo que su consumo está muy recomendado en dietas de adelgazamiento.
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Aportan proteínas de calidad. Contienen los ocho aminoácidos esenciales para considerarlas completas. Es, por tanto, un alimento muy recomendable para los vegetarianos y también para quienes quieren reducir el consumo de carne. Los brotes de lentejas destacan entre los germinados con más contenido en proteínas.
Los germinados de alfalfa son, tal vez, los más populares junto a los de soja.
- Un cóctel de vitaminas y minerales. Si los consumes habitualmente estarás tomando buenas dosis de vitaminas A (betacaroteno), del grupo B y E, de efecto antioxidante. También son ricos en minerales (calcio, potasio, hierro...), y oligoelementos (yodo, zinc, selenio...).
- Ideales para estómagos delicados. Las enzimas de los germinados provocan una especie de predigestión del alimento, y esto ayuda a nuestro estómago a digerirlos mejor. Los brotes, por tanto, son muy recomendables si se sufren problemas digestivos. A esto hay que sumarle su riqueza en clorofila, un buen protector estomacal.
- Siempre están de temporada. Los germinados pueden crecer en cualquier época y en cualquier lugar. Tan solo necesitas tener las semillas, un recipiente adecuado, un poco de agua, un lugar oscuro y algo de luz solar y en pocos días obtendrás los brotes. Otra opción es comprarlos ya germinados: para que se conserven mejor guárdalos en la parte baja del frigorífico, la menos fría, porque se congelan fácilmente. Si los tienes en una bolsa, agujerea la base para que no se acumule agua en su interior porque podría estropear los brotes. Y si a la hora de consumirlos están secos o han perdido color, déjalos un momento bajo el grifo: el agua les hará recuperar su buen aspecto.
- Para todos los gustos. Tal vez los brotes de soja y los de alfalfa sean los más conocidos y usados, pero se pueden germinar muchos otros alimentos: cebolla, garbanzos, trigo, quinoa, rábanos, rúcula, pipas, mostaza, amapola, hinojo... Cada uno tiene sus peculiaridades, gracias a las cuales podrás enriquecer y dar un toque diferente a tus platos.




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Comentarios
¡Vaya! Este es uno de los artículos más currados y que más me han gustado desde que llevo suscrita. Gracias.
Caramba! Gracias a ti, Cernunnas :)